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En una finca del pie de monte llanero al oriente de Colombia, finqueros alimentaban sus gallinas aparentemente con nutritivas lombrices que extraían de un aljibe, un pozo del que conseguían agua para uso diario. Lo que nadie se imaginó es que las lombrices de coloración roja, largos bigotes y pequeños ojos, eran una variedad de bagres que podrían ser un nueva especie para la ciencia.

El sorprendente caso fue publicado por la revista Pesquisa de la Universidad Javeriana, que describe como un investigador, se percató mientras conversaba con los dueños de una finca cerca del municipio de Yopal Casanare que, lo que comían las gallinas no eran lombrices sino un extraño pez que desconocía y desde ese momento se empezaron a generar diversas hipótesis que tendrán que ser despejadas para saber de qué especie se trata exactamente.

Luego de detenerse a ver los extraños animales, le toma fotos y busca la forma de averiguar qué es. En ese momento intenta corroborar con Javier Maldonado ictiólogo de la Universidad Javeriana que no se encontraba en el lugar y descubren que son bagres, “pertenecientes al género Phreatobious que hasta la fecha sólo han sido registrados a miles de kilómetros de distancia en tres localidades de la cuenca Amazónica, cada una con una especie diferente”.

¿Qué hacen unos bagres en un aljibe en el Orinoco? ¿cómo un tipo de peces como ese, registrados a miles de kilómetros de distancia en tres localidades de la cuenca Amazónica se encontraban en ese lugar?, ¿Cómo habían llegado hasta allí?

Foto Revista Pesquisa Universidad Javeriana El investigador Alexander Urbano con una de las trampas diseñadas para la captura de ejemplares en los aljibes.

Encontrar un pez en un pozo de agua es toda una novedad, en el mundo y en Colombia recientemente han sido descritas algunas especies encontradas en cavernas. Pero que estén viviendo en los aljibes o en hoyos para extraer agua o petróleo —como fue el caso de Brasil—, “eso es realmente llamativo porque, ¿cómo unos peces de agua subterránea, que se suponía estaban restringidos a la cuenca del Amazonas, ahora están presentes en la del Orinoco?” destaca la publicación.

La primera vez que vieron estos diminutos bagres fue en 2011, y en 2017 se los volvieron a encontrar en el departamento del Meta. Buscando cómo se distribuyen las aguas subterráneas en Colombia, encontraron que el 41% de las reservas están en la provincia hidrogeológica de los Llanos Orientales, donde se han identificado tres acuíferos: Villavicencio-Granada-Puerto López, Yopal-Tauramena y Arauca-Arauquita. Pero los estudios no se han enfocado en la vida que navega por esas aguas. “Seguramente estos acuíferos estuvieron conectados en el pasado y estos individuos son relictos de esa distribución amplia que tenían estas especies y que ahora están aislados”, se atreve a explicar Javier Maldonado. Hay teorías que aseguran que las cuencas del Amazonas y el Orinoco eran una sola hace millones de años y eso también explicaría encontrarlos hoy en día en regiones tan distantes.

Maldonado y sus colegas están actualmente buscando estos pececillos en otros lugares de los llanos, pero también realizan estudios que les permitan conocer un poco más sobre sus relaciones de parentesco con las otras tres especies del género y otra adicional que está siendo descrita para la cuenca del Amazonas: “Es muy importante establecer a cuál esta especie del Orinoco está más relacionada para también hacer una estimación aproximada de hace cuántos miles de años se dio la separación entre estas dos especies. Si los resultados nos da una edad muy reciente, quiere decir que, efectivamente, las cuencas del Orinoco y del Amazonas siguen conectadas por aguas subterráneas”, asegura Maldonado, y enfatiza: “Si nos da una edad mucho más vieja, nos querría decir que ambas tenían una distribución amplia pero ya cuando se configuraron las cuencas como las conocemos hoy en día, unos individuos quedaron aislados en el Orinoco y otros en el Amazonas, y como ha pasado tanto tiempo, pues precisamente eso es lo que ha generado que esta especie del Orinoco desarrolle características únicas para que hoy la consideremos como una nueva especie”. Explica el artículo científico.

Foto Revista Pesquisa.Universidad Javeriana De estos aljibes han sido colectados los ejemplares de bagre.

Los investigadores llaman la atención sobre el posible impacto que se puede estar generando en estos sistemas de acuíferos en la región por diversos tipos de actividades humanas, que no solo ponen en riesgo el suministro de agua para diversos usos sino la diversidad desconocida o poco estudiada que albergan y que es clave para comprender cómo ha sido la evolución de cuencas tan importantes como la del Orinoco y del Amazonas.

Todo esto ha puesto a trabajar más aceleradamente a los científicos, Investigadores del Laboratorio de Ictiología de la Pontificia Universidad Javeriana, en conjunto con sus colegas de la Universidad de Toronto, Canadá, están concentrados en estudiar a estas pequeñas criaturas que eran usadas para alimentar gallinas, describiendo con detalle sus características morfológicas internas y externas, su genética, sus aspectos más íntimos, incluso cómo han evolucionado.

Así, con extrañas historias y coincidencias se encuentran nuevas especies para la ciencia en un planeta lleno de misterios y un país con mucho por descubrir. Esta es la historia de un nuevo bagre que podría llamarse según Javier Maldonado Phreatobious  gallinensis”.

Este artículo fue editado con información de la revista Pesquisa de la Universidad Javeriana.

https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/encuentran-pequenos-peces-en-aguas-subterráneas-de-los-llanos/

 

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