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La ansiedad es es definida como “estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad”, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, aparentemente no tiene nada de extraño, todos hemos sufrido de una u otra manera estados de ansiedad por un examen en la universidad, por una entrevista de trabajo o tal vez porque se aproxima una fecha especial como el matrimonio.

Sin embargo, la ansiedad crónica puede tener efectos negativos y con los que es difícil convivir, por síntomas corporales de tensión física y preocupación respecto al futuro, los daños pueden ser psicológicos tanto como físicos, deficiencias en el sistema inmune, pues el incremento del pulso y la elevación de la frecuencia cardiaca, sin que vuelvan en poco tiempo a sus niveles normales, pueden dejarnos expuestos a infecciones i virus.

El sistema digestivo también sufre, pues una publicación científica del Harvard Medical School, afirma que el síndrome del intestino irritable tiene conexión directa con los trastornos de ansiedad, los vómitos y diarreas podrían ser frecuentes.

El incremento de una hormona llamada cortisol, actúa como una toxina sobre las células cerebrales, lo que repercute en pérdida de memoria a corto plazo y estudios científicos han demostrado que cuanto más ansiosos estamos, más cortisol producimos, por tanto, la pérdida de memoria es otra de las consecuencias de la ansiedad crónica.

La generación de altos niveles de cortisol, como respuesta del sistema nervioso simpático a la ansiedad y el elevado nivel de estrés, como respuesta de lucha, puede generar aumento en los niveles de azúcar en la sangre y los triglicéridos, que a su vez generan reacciones físicas como mareos, fatiga, dolores de cabeza, irritabilidad, respiración acelerada y una prominente transpiración.

El insomnio es otra de las consecuencias de la ansiedad crónica, dormir es un estado de relajación en la que el cuerpo y la mente descansan del estado de vigilia y alerta del día, pero cuando las preocupaciones nos mantienen en guardia y alertas, podemos evitar que ese estado de relajación llegue, provocando insomnio.

Si le preocupa su corazón, bájele a la ansiedad, pues una estudio científico de Harvard, revela que el 59% de las mujeres que sufren ansiedad crónica son más propensas a sufrir eventos coronarios y ataques al corazón y un 31% pueden morir de uno.

En resumidas cuentas, la ansiedad y el estrés son dos condiciones que al volverse crónicas pueden desencadenar factores alterantes que con seguridad afectarán nuestra salud, así que cuente hasta diez, tome aire despacio y procure fijarse en las maravillas que lo rodean, de esta manera controlará su ansiedad, su estrés y vivirá por muchos años con salud, paz, amor y buen genio.

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