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En el municipio de Ituango, a unos 200 kilómetros de Medellín, se están presentando reiterados ataques al ganado, presuntamente por parte de felinos en la zona.

Esta región, al norte del departamento de Antioquia, se encuentra en las estribaciones del Nudo del Paramillo, un complejo montañoso que le sirve de frontera natural con el vecino departamento de Córdoba. Da origen a las serranías de San jerónimo que dividen las cuencas de los ríos Sinú y San Jorge y a su vez la serranía de Ayapel que divide los ríos San Jorge y Cauca.

Johana Grajales, es la representante legal de la Asociación de Ganaderos Ambientalistas de Ituango, AGANADAN y manifiesta su preocupación por los ataques reiterados por la fauna silvestre al ganado de la región “en 20 días hemos tenido la muerte de ocho bovinos, animales medianos y pequeños, pero la preocupación mayor es que no cesan los ataques y no hay una respuesta rápida de las autoridades, entonces nos preocupa que el campesino se vea obligado a tomar acciones equivocadas”.

Manifiesta que a pesar de no estar de acuerdo con darle caza al felino, “me preocupa sobremanera porque lo que hacemos en Aganadan es trabajar por una ganadería que sea amigable con el ambiente, por eso hablamos con los ganaderos y les pedimos que se abstengan de hacerle daño a la vida silvestre, pero ellos tienen también una preocupación económica”.

Pero no basta con que los pequeños ganaderos de la región protejan el bosque y prefieran un sistema de ganadería amigable con el medio ambiente si muy cerca de esa zona se deforestan actualmente miles de hectáreas de bosque seco tropical, para la construcción del proyecto hidroeléctrico Hidroituango de la multinacional colombiana EPM.

Este ecosistema, hábitat natural de felinos y muchas otras especies, es uno de los más gravemente impactados por la deforestación, el Instituto de Investigaciones y Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt en Colombia estima que la cobertura original en el país, alcanzaba las nueve millones de hectáreas, sin embargo, en la actualidad queda sólo el 8% de esa cobertura boscosa original.

Son más de 4.500 hectáreas las que EPM deforestó a través del contratista Refocosta, la misma empresa que deforestó las 8.500 hectáreas en otro de los proyectos hidroeléctricos polémicos en Colombia, El Quimbo, ejecutado por la multinacional Ítalo-española Emgesa del grupo Enel.

La destrucción de esta gran área de bosque que utilizaba la fauna silvestre de la zona como hábitat natural para su reproducción y alimentación, ha generado un desplazamiento forzado de presas que se diseminan por toda la región, posiblemente empujando a los depredadores a zonas en donde antes no se conocía de ataques por depredación al ganado bovino.

“Hace muchos años, en los tiempos de mis abuelos, creo, por acá mataron un tigre (jaguar), pero eso hace muchos años”, afirma Diego González, uno de los propietarios de las reses muertas en Ituango.

“Yo no se qué está pasando, pero es que ocho reses en menos de 20 días es una cifra que a uno le hace hueco en el bolsillo y eso no pasaba antes, yo no sé por qué estará sucediendo esto”, afirma el ganadero en entrevista con Natural Press.

“Tenemos una relación temporal, no causal, por ahora no puedo decir que sea causal, con el proyecto hidroeléctrico Hidroituango, donde se evidencia que existen una coincidencia entre los ataques de los felinos con una actividad que ellos están adelantando en estos momentos que es la deforestación para limpiar el área que será inundada”, afirma Johana Grajales.

Por ahora son casualidades que coincidan la deforestación de 4.500 hectáreas del hábitat natural de depredadores con la aparición espontánea de ataques al ganado en una zona en donde no se tenían registros de conflicto, pero “ya establecer una causalidad directa entre una situación y la otra, le corresponde a la Corporación Autónoma Regional de Antioquia como autoridad ambiental o a una organización científica”, afirma la presidente de Aganadan.

Consultando una de las organizaciones especializadas en este tipo de situación, manejo de fauna silvestre y proyectos exitosos de coexistencia entre los productores de actividades económicas como la agricultura y la ganadería con la protección de los ecosistemas, Natural Press indagó con ProCAT para saber que especie es protagonista de los ataques.

“Los testimonios de los ganaderos de la zona nos indican preliminarmente que podría ser un jaguar (Panthera onca), sin embargo, sin estar presentes en la zona y ante la falta de evidencia, es complicado asegurar que el ataque provenga de una especie o de otra”, afirma José Fernando González Maya, PhD., director de ProCAT.

Y agrega que “usualmente con algunas evidencias al observar el cadáver se podría determinar, por las características del ataque, de qué animal estamos hablando, un puma, un jaguar, un oso o perros ferales, etc., a pesar de que es prematuro hacer alguna afirmación categórica al respecto, sospechamos que pueda tratarse de un jaguar en el caso de los ataques de Ituango”.

Sin embargo, es difícil determinar prematuramente si el responsable es el jaguar o si éste se vio forzado a desplazarse por el ahuyentamiento de fauna generado como consecuencia de la construcción de una mega presa que impacta la dinámica ecosistémica de esta zona del país desconectando 412 kilómetros de franjas riparias que equivalen al 25% de los 1609 kilómetros, el largo del río Cauca.

Por su parte, Alejandro González, director general de la autoridad ambiental en esa zona del país, en entrevista exclusiva con Natural Press afirmó que “personalmente estuve sentado con la Asociación de Ganaderos Ambientalistas y nos comentaron en ese momento que se habían presentado dos incidentes, es un número que es racional para la situación, porque esa asociación agrupa cerca de mil 600 ganaderos de la región”.

Agregó que “los compromisos que la corporación adquirió fue acompañarlos con capacitación, programar unas visitas conjuntas de tal manera que pudiéramos capacitarlos en técnicas de ahuyentamiento que les permita atender esa complejidad, eso sí, la idea es evitar tanto que los felinos ataquen el ganado como que los ganaderos ataquen el felino, porque ya ahí habría una causal de un posible proceso sancionatorio ambiental”.

Los ataques se han incrementado en los últimos días, como lo indican los ganaderos Diego González y Johana Grajales, al respecto el director de la autoridad asegura que “esta situación requiere una atención particular por parte de la ANLA, que es la entidad que expidió la licencia ambiental para el proyecto hidroituango, ya que EPM tiene unos compromisos establecidos en temas del manejo de la fauna, la ANLA tendrá que establecer si efectivamente existe una correlación entre los hechos presentados con los ganaderos y el posible ahuyentamiento que se esté haciendo por parte de la empresa”.

La destrucción del hábitat natural de cualquier especie, genera desplazamientos forzados  y en el peor de los casos extinciones localizadas, lleva a los depredadores a acudir a cualquier fuente de alimento disponible y al ser las reses, animales mucho más lentos que sus presas naturales como zaínos, venados, ñeques, entre muchos otros, los felinos se ven abocados a no dejarse morir de hambre y cazar los animales de los ganaderos.

Posible solución de coexistencia

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