Comparte en:

Una reciente investigación realizada por la organización Conservation Strategy Fund (CSF), en colaboración con la National Audubon Society y la Universidad de los Andes de Colombia, confirma el gran potencial que tiene el país para el avistamiento de aves y por lo tanto para desarrollar una interesante propuesta turística.
Con una muestra de 5000 encuestados de Estados Unidos y Canadá, miembros de la organización Audubon, institución especializada en la conservación de aves y restauración de ecosistemas, se demostró que el turismo de observación de aves, podría ser una de las actividades más rentables y con mayores beneficios económicos para las comunidades locales y para el país.

Jorge Maldonado, investigador y profesor de economía de la Universidad de los Andes, explicó cómo “la demanda proyectada para el sector del aviturismo en Colombia estima, según el estudio, que un total de 280 000 personas sólo en Estados Unidos y Canadá, miembros de la sociedad Audubon, estarían interesadas en visitar el país. Eso se traduce en que15 000 personas al año estarían gastando cerca de 46 millones de dólares anuales en el proceso y eso implica 9 o 10 millones de dólares de ganancias para el país por esa actividad.”

La investigación destacó cómo un tour turístico con las características que exigen los viajeros -seguridad, servicios de salud, comida de calidad, comodidad en entornos comunitarios y fácil movilización- motiva al 97 % de los turistas a gastar diariamente 310 dólares por persona, 60 dólares más del costo promedio que pagarían en destinos como Costa Rica, en el que los turistas de naturaleza invierten 250 dólares por persona.

Al tratarse de un país como Colombia, destacado por su gran biodiversidad, se podrían generar con una actividad como el aviturismo 7500 nuevos puestos de trabajo que redundarían en el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades.

Con el estudio como insumo, el reto para el país está en poder desarrollar su competitividad en términos de calidad y precio comparado con países como México y Costa Rica. Colombia con más de 1900 especies de aves es un destino que puede beneficiar a los pobladores locales, que fueron los principales afectados por el conflicto armado.

Sandra Howard, viceministra de turismo de Colombia, opina que “la conservación debe estar atada al conocimiento y al aprovechamiento del territorio por eso el ecoturismo es uno de los pilares fundamentales para aprovechar este nuevo contexto”.

El turismo en Colombia, según el Plan multisectorial de Turismo 2014 – 2018, se perfila como uno de los motores del crecimiento económico nacional después de la minería, la construcción, el sector financiero y el transporte, con una meta al 2018 de 6000 millones de dólares en divisas y 5 millones de turistas al año. Actualmente deja divisas por encima de 5200 millones de dólares y el turismo sostenible y de naturaleza es una opción importante para el sector.

Cóndor de los Andes, cortesía Magia Salvaje
Cóndor de los Andes, cortesía Magia Salvaje
El Aviturismo como oportunidad

John Myers, director de Audubon para Latinoamérica, conoció Colombia motivado por la biodiversidad de aves del país. Su primer acercamiento fue a través del libro Guía de Aves de Colombia de Steve Hilty, una publicación que muestra la amplia diversidad de especies de aves que alberga el país.

“Al leer ese libro me encantó la idea de tener que visitar Colombia, a pesar de que la gente me dijera que era muy peligroso llegar, pero lo hice y me autoinvité como pasante o profesional en práctica de la Unidad de Parques Nacionales Naturales y me enfermé (en alusión a lo sorprendido que quedó) con la biodiversidad del país y con la gente y tomé la decisión de dedicarme a la promoción del aviturismo” explica el investigador.

Su conocimiento lo motivó a proponer el estudio que analiza el potencial económico del aviturismo para Colombia y que sugiere algunas rutas turísticas para la observación de aves.

El desarrollo de un proyecto modelo en Colombia conocido como La Ruta del Norte, es una manera de mostrar cómo puede funcionar la estrategia, cuáles son los primeros pasos que deben darse para diseñar una ruta, cómo se puede optimizar la experiencia de los visitantes y tomar en cuenta la logística que debe considerarse.

El resultado final para Colombia, con el que coinciden Myers y la viceministra de turismo Sandra Howard, debe ser la implementación de una red de rutas de aviturismo. La primera de estas sería la de los Andes y sus tres cordilleras, ecosistema que se caracteriza por la presencia de bosques húmedos que albergan una gran cantidad de especies. La segunda ruta estaría situada en la Amazonía e incluiría a seis departamentos del país. Y la tercera se desarrollaría en el Caribe, al norte de Colombia, que posee ecosistemas muy diversos que van desde altas cumbres en la Sierra Nevada de Santa Marta, tupidas selvas y la costa con una diversidad de aves que merecen ser observadas.

El aviturismo un negocio que funciona

Hace 10 años varias empresas en Colombia vieron en el turismo de naturaleza una opción de negocio que tenía futuro a pesar de las condiciones de violencia del país. Hoy, cuatro empresas legalmente constituidas se dedican a la actividad y otras más la desarrollan de manera informal según Ángela Gómez, gerente de Nature Colombia empresa especializada en el turismo de naturaleza y el avistamiento de aves.

Empresas como Nature Colombia reciben aproximadamente 200 turistas al año, que pasan entre 15 y 20 días recorriendo el país, dejando sus ingresos en las comunidades locales, explica Gómez, cuando se refiere al desarrollo de la actividad. “Este tipo de turistas no visitan grandes hoteles, en sus recorridos por el país van dejando su dinero principalmente en las comunidades, usan transportadores comunitarios, es decir que el movimiento de dinero de este negocio se queda principalmente en lo local”, comparando la actividad con otro tipo de turismo.

El aviturismo representa una oportunidad real para el país y hoy comunidades como la Serranía de Perijá, La Sierra Nevada de Santa Marta al norte y Bahía Solano en el pacífico colombiano, comienzan a ver esta actividad como una oportunidad de negocio y a entender la importancia de la conservación de su entorno.

Luís Orlando Marulanda, campesino en Jardín, población ubicada al suroeste del departamento de Antioquia -lugar en el que habita una de las aves más vistosas del país, el gallito de roca (Rupícula peruvianus)- creó un nuevo negocio que depende de la observación de esta singular y atractiva especie. La presencia del ave en la Reserva Natural Jardín de Rocas, ubicada a 5 minutos del parque central del pueblo, ha garantizado durante varios años la visita de turistas al lugar convirtiéndose en una oportunidad para Marulanda y su familia, quienes promueven recorridos al sitio.

Gallito de roca foto Luis-Orlando Marulanda
Gallito de roca foto Luis-Orlando Marulanda
A las seis de la mañana y a las cuatro de la tarde, los guías comunitarios llevan a los turistas a un rincón de la reserva donde las aves suelen llegar para alimentarse, allí los gallitos de roca permanecen por un tiempo y se dejan ver por los turistas que han esperan para observarlos.

Los beneficios que deja el negocio a las comunidades, según la Gerente de Nature Colombia, saltan a la vista. “Transportadores que antes tenían un solo vehículo y hoy se han agremiado y ya tienen seis, gracias al trabajo con sus propias comunidades”, son ejemplos concretos que demuestran que el avistamiento de aves representa una verdadera oportunidad de negocio para las comunidades colombianas afectadas por la violencia.

El aviturismo como estrategia de conservación

Lechuza Llanera Cortesía Magia Salvaje
Lechuza Llanera Cortesía Magia Salvaje
Para Oswaldo Cortés, ornitólogo dedicado al acompañamiento para la observación de aves, son los beneficios que reciben las comunidades a partir del turismo, los que a su vez las motivan a querer cuidar su entorno. “Ellos se dan cuenta que si protegen un ave especial que es atractiva para los turistas y preservan el hábitat en el que vive, es mucho más beneficioso económicamente que irse a cazar o vender la madera del bosque”, argumenta Cortés, quien cree que el aviturismo es una actividad que puede convertirse en una estrategia interesante para la conservación de los ecosistemas en el país.

La Reserva El Dorado en la Sierra Nevada de Santa Marta, propiedad de la Fundación para el estudio y la conservación de las aves PROAVES, cuenta con especies endémicas o distribuidas únicamente en Colombia como es el caso del periquito de Santa Marta, el colibrí inca coliblanco, el gorrión de Santa Marta, el quetzal del mismo lugar , “en total son más de 20 especies endémicas exclusivas del territorio que están en este lugar”, explica Cortés.

Otros lugares atractivos y que hoy se convierten en un nuevo foco para la observación de aves son los páramos de Chingaza y Sumapaz, ecosistemas que van desde los bosques altos andinos hasta las frías nieves, característicos por ser productores de agua. Esos lugares son el hogar del chivito o barbudito, un pequeño colibrí que vive a más de 3200 metros sobre el nivel del mar, capaz de reducir su metabolismo durante las noches para no gastar energía ni calor y por las mañanas se recupera para poder volar y conseguir alimento, característica que lo hace muy atractivo para los observadores de aves.

Barbudito de páramo Foto Juan José Arango

Oswaldo Cortés recomienda que las actividades de observación de aves involucren a las comunidades, “hay agencias internacionales que traen turistas al país sin dejar ningún tipo de aporte económico local, por eso es importante que la actividad se desarrolle con guías de la región”. Otra de las recomendaciones es hacer aviturismo en pequeños grupos que no impacten los ecosistemas y no terminen con el tiempo alejando las aves por el volumen de gente, “en la reserva El Dorado se reparten los recorridos por grupos de 5 o 6 personas, así se pueden hacer los recorridos con mayor responsabilidad, sin generar molestia en el hábitat de los animales y teniendo más éxito en la observación”, agrega el experto.

¿Por qué Colombia es uno de los países con mayor diversidad de aves del mundo?

Un teoría conocida como los efectos de barreras, explica como Colombia llegó a ser uno de los países más biodiversos del mundo. Para ornitólogos como Carlos Daniel Cadena, la diversidad de aves de Colombia tiene que ver con el aislamiento que generan formaciones como los Andes en nuestro país, “la formación de barreras como el levantamiento de la cordillera de los Andes separó aves que antes estaban ampliamente distribuidas en el norte de Suramérica y esas aves evolucionaron independientemente ya que no podían cruzar los Andes como antes, cuando se dispersaban ampliamente a través del paisaje”.

Una de las hipótesis que explican la alta biodiversidad de Colombia es cómo la heterogeneidad topográfica que tenemos en el país separa las poblaciones con barreras físicas como las tres cordilleras, grandes ríos que aíslan poblaciones de muchos organismos, generando una alta fragmentación tropical y especies diversas a lo largo del país.

Comentarios