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Al parecer Cupido, hijo de Venus y conocido como el dios del deseo amoroso en la mitología griega se inspiró en los caracoles, pues si Cupido tiene flechas, estos moluscos tienen “dardos del amor” que hacen parte fundamental del proceso de apareamiento.

Al igual que las babosas, los caracoles también son hermafroditas, poseen órganos reproductores tanto masculinos como femeninos. Es uno de los actos sexuales más demorados, pueden tardar más de 10 horas apareándose y en ese proceso, se inyectan estos dardos de carbonato de calcio.

Mucho se ha especulado sobre el verdadero propósito de ‘apuñalar’ con los dardos a la pareja, algunos estudios sugieren que se emplean para aumentar la estimulación del otro, sin embargo, también se ha asegurado que a través de él, se envían ciertas hormonas que inhiben parte de la forma femenina para facilitar la fecundación.

Apuñalamiento por amor, una práctica de este molusco sin prisa pero a la fija.

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