Comparte en:

Las cavernas de El Peñón, un pequeño municipio ubicado al sur del departamento Santander en Colombia está sufriendo una degradación acelerada como consecuencia del turismo desordenado que amenaza con destruir en pocos segundos lo que a la naturaleza le ha llevado cientos, a veces, miles de años construir.

Turistas sin control, entidades que no regulan su ingreso y una ausencia total de pedagogía son la combinación perfecta para el deterioro de este tipo de cavernas que sirven como hogar a diferentes especies que soportan el equilibrio de los ecosistemas adyacentes.

Los visitantes indeseables arrancan las estalactitas y estalagmitas como suvenir de su visita a las cavernas de El Peñón. Son muchas las afectaciones que se pueden generar por perturbaciones a un lugar por naturaleza silencioso y pacífico como las cavernas, los ruidos muy fuertes, fogatas e incluso grafitis que dejan los turistas sumados a la sustracción de material mineral de este ecosistema Kárstico.

Este municipio santandereano, se vio afectado por la violencia durante décadas, las guerras entre los grupos paramilitares y guerrilleros ante la mirada impávida del estado colombiano resintieron las tradiciones y la calidad de vida de las comunidades, degradó su economía y a muchos de sus habitantes los sumió en la pobreza. El principal sector de la economía del municipio es la agricultura y la ganadería a pequeña escala, las siembras de mora y el tomate de árbol.

Sin embargo, como consecuencia de la desmovilización de grupos ilegales armados como los paramilitares y las FARC, han visto en el turismo una prometedora fuente de ingresos, que ha puesto en riesgo la sostenibilidad de las otras actividades tradicionales como la agricultura.

Gina Gómez Junco, bióloga e investigadora de ProCAT Colombia afirma que “Si se degrada el hábitat natural de los murciélagos, como son las cavernas, es posible que se afecten sus poblaciones y como consecuencia de ello, se vean afectados los cultivos y bosques en la región, pues hay que recordar que los murciélagos son importantes polinizadores y dispersores de semillas, además de ser controladores de plagas”.

Los murciélagos que se alimentan de insectos, controlan poblaciones que pueden afectar cultivos y animales con su desmedida proliferación, aquellos que se alimentan de flores y frutas, cumplen una doble función, dispersan las semillas de las frutas que ingieren, generando una dinámica ecosistémica que permite el flujo de energía y vida en el ecosistema, de otra parte, son como mensajeros que transportan el polen de un lugar a otro permitiendo la fecundación de millones de plantas.

Nicolás Ernesto Valdivieso, cursante de la Maestría en Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia adelantó el diagnóstico inicial sobre el estado en el que se encuentra este ecosistema, “basados en este diagnóstico se realizó una evaluación de la capacidad de carga que tienen algunas de las cavernas, para luego proponer estrategias de planificación turística que apunten a una política de cuidado desde el municipio”.

Sin duda el turismo se consolida como una alternativa económica para las comunidades que gozan de atractivos naturales, sin embargo, la planificación y ordenación del territorio, la regulación de las actividades turísticas y el compromiso de las comunidades locales es fundamental para el desarrollo sostenible de una actividad que si se sigue adelantando de manera descontrolada, podría fácilmente deteriorar este frágil ecosistema y acabar con su atractivo.

Así que ya lo sabe, si usted visita Colombia o se encuentra cerca de El Peñón Santander y quiere visitar un lugar que la naturaleza ha construido por miles de años, procure respetar el entorno y sus habitantes naturales y no dañarlo por ningún motivo.

Comentarios