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La mala disposición del estiércol de los cerdos se ha convertido en una práctica que atenta contra la salud de los ecosistemas y en fuente contaminante de ríos y quebradas de donde veredas y pueblos toman el agua.

Muchas veces tomamos de la naturaleza lo que necesitamos para que el negocio produzca y cuando nuestra actividad genera residuos, no nos tenemos el cuidado suficiente de hacer una disposición adecuada. Esto es lo que sucede con el estiércol de los cerdos en la actividad porcícola cuando es considerado como desechos de la actividad.

Pero en un ejemplo más, que demuestra que para cambiar la situación del planeta sólo debemos cambiar la forma como vemos las cosas, muchos porcicultores dejaron de considerar el estiércol de los cerdos como un desecho y empezaron a verlo como un subproducto que puede hacerles ganar mucho dinero reduciendo los costos de operación e incrementando las utilidades del negocio.

José Joaquín Hernández, habitante de la vereda La Cascada, en el Cañón del Combeima en el Tolima tiene cerca de 30 cerdos encerrados en marraneras con piso de cemento y desde hace dos años que instaló un biodigestor que le ha solucionado varios problemas como “el tema de la contaminación al río, antes echábamos todo el desperdicio al agua y se contaminaba, ahora ya no es desperdicio”, dice el campesino con orgullo al mostrar las instalaciones.

La recolección del estiércol de los 30 cerdos empieza muy temprano cuando José Joaquín llega a las marraneras y “con una escoba y la menor cantidad de agua posible limpio el piso, el estiércol se va por el hueco y pasa a la primera caneca en donde le doy mantenimiento diario, toca revolver con una pala grande de madera el contenido de esa caneca para que drene hacia el biodigestor”.

José Joaquín Hernández

El biodigestor no es nada diferente a un recipiente sellado en el que la mezcla de estiércol y agua, al descomponerse anaeróbicamente, es decir, en ausencia de oxígeno, genera gas metano que va elevándose para pasar a una gran bolsa en donde se acumula y de allí pasa por mangueras hacia la cocina de la casa.

“En la casa todos los alimentos los cocinamos con ese gas, es que estas mangueras se conectan a la estufa, uno abre el registro y prende un fósforo y listo, funciona como una estufa a gas normal, por eso dejamos de ver el estiércol del marrano como un desperdicio, ahora es una ganancia para nosotros, nos ahorra unos pesos y no contaminamos más los ríos”, afirma orgulloso José Joaquín.

Pero el gas con el que cocina la familia de José Joaquín, no es el único beneficio de este biodigestor. Después de pasar la primera caneca y la bolsa en donde el estiércol se descompone para producir el combustible, sigue su camino de depuración y decantación hacia la segunda y tercera caneca en donde finalmente se extraen para ser utilizados como fertilizante orgánico para los cultivos de café y de plátano.

El porcícola y cultivador tolimense reconoce el gran beneficio de utilizar fertilizantes orgánicos, “este líquido es un fertilizante muy bueno, ahora me ahorro el costo de los fertilizantes químicos que antes me tocaba echarle a los cultivos y no estoy dañando los suelos con productos que no son naturales y son muy costosos. La producción de café y de plátano se ha mejorado en estos dos años desde que estoy utilizando este sistema”.

La eliminación de olores, también de la contaminación de fuentes hídricas, la generación de fertilizante orgánico que cuida de los suelos e incrementa la productividad de los cultivos y el ahorro para el bolsillo de los campesinos son algunos de los beneficios obtenidos al implementar este tipo de proyectos productivos en las fincas de los campesinos.

Gas metano, combustible para cocinar a partir del estiércol de los cerdos

Este proyecto, desarrollado por Cortolima, demuestra que la autoridad también está presente para ayudar a crecer a las comunidades. Diana Carvajal, del grupo de Producción Más Limpia de la autoridad ambiental afirma que “este proyecto beneficia a 131 familias en toda la jurisdicción del departamento generando unos inmensos beneficios ambientales y sociales, estamos reduciendo la contaminación y contribuyendo a que mejore la calidad de vida de las familias campesinas”, afirma la funcionaria.

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