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Chibiriquete puede ser un vocablo algo extraño, puede parecer lejano, indómito o extremo. En realidad, Chibiriquete está más cerca de lo que cualquier colombiano podía pensar, es uno de esos lugares de tan relevante importancia, que sin su cuidado y protección, podría generar una catástrofe sin precedentes en la historia del país y del continente, pues muchos científicos distinguen a Chibiriquete como un área de conexión e interdependencia entre la selva Amazónica, los extensos llanos de la Orinoquia y las encumbradas zonas de la región andina.

Actualmente el Parque Nacional Natural Chibiriquete cuenta con un área de casi dos millones 800 mil hectáreas, 28 mil kilómetros cuadrados, una superficie similar a la de países como Bélgica.

Pero una de sus grandes riquezas radica en la inmensa biodiversidad que alberga, en sus formaciones rocosas, los tepuyes, su historia cultural por la presencia de comunidades indígenas ancestrales como los Karijonas, quienes dieron el nombre a esta inmensa región, corazón de la amazonia.

Chibiriquete para los Karijonas no es un nombre, es una frase que significa “Cerro Que Dibuja Pintura”. Algunos investigadores y antropólogos han llegado a la conclusión de que Chibiriquete era en realidad un lugar de ceremonias para los pueblos indígenas, de los cuales hay evidencia de su presencia allí desde hace al menos 20 mil años, por las pintura rupestres en la cuevas.

La “maloca de los animales” o el “sitio del jaguar”, son nombres bajo los que las comunidades indígenas aún hoy presentes en la zona, llaman al “cerro que dibuja pintura” o Chibiriquete. Otros, definen este mágico lugar como “La Capilla Sixtina” de la amazonia, gracias al legado pictográfico y arqueológico que nos legó la cultura Karijona.

Parque Nacional Natural Chibiriquete

Son muchas las deudas históricas que el establecimiento ha tenido por décadas y siglos con la amazonia, pero tal vez uno de los más grandes pesares, una de las irremediables pérdidas fue la aniquilación de los Karijonas a principios del siglo XX por la explotación del caucho en esta zona del país.

Ahora, protegiendo más y más hectáreas de densas selvas, de ríos sinuosos y de escarpados tepuyes que albergan una biodiversidad aún inexplorada en su totalidad, se pretende conectar tres inmensas áreas protegidas, Sumapaz, la Macarena y Chiribiquete. “Del sur de Bogotá al corazón de la amazonia por un solo corredor biológico protegido por la ley”, según lo manifestó Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible.

El anuncio por parte del presidente Juan Manuel Santos Calderón de ampliar el área protegida de 28 mil kilómetros cuadrados a 43 mil, es una noticia supremamente importante, sólo opacada por el medio centenar de incendios forestales detectados entre San José del Guaviare y el punto de anuncio en Chiribiquete.

“El motor de deforestación más avanzado es la ampliación de la frontera agrícola, acá en Guaviare tenemos suelos supremamente pobres, si en la Orinoquía se pueden tener cuatro o cinco vacas por hectárea, en el Guaviare se pueden tener máxima una y media, el rendimiento es muy bajo”, según declaraciones de César Meléndez Sáenz, director de la CDA, autoridad ambiental en la región.

Primer motor de deforestación, ampliación de frontera agrícola

Agrega que “si a alguien le da por tener 100 vacas, le toca tumbar casi 70 hectáreas y si a eso le sumamos que ni siquiera hay un proceso de aprovechamiento de la madera por vías legales, es un desastre, queman el bosque, la madera se desperdicia y hacen un daño enorme por pérdida de biodiversidad, de bosque y contaminación de aire”.

Por su parte, el presidente Santos aseguró que “Chiribiquete es tan importante porque es un lugar de confluencia, aquí confluyen muchas de las culturas de las culturas y de la biodiversidad, la región andina, la Orinoquia y la Amazonia, con la ampliación de esta área protegida va a quedar más grande que Holanda, serán 4’300.000 hectáreas protegidas”.

Frente a las escandalosas imágenes de deforestación que se evidenciaron en el sobrevuelo, Santos aseguró que “de aquí salgo a llamar al Fiscal, a que ponga una unidad especial, una fiscalía especial ambiental para que detenga la deforestación”.

“El segundo de los motores de la deforestación es la pretensión del estado de hacer una vía 4G, la Marginal de la Selva y con esa situación, se generó esquema de deforestación inmenso, en dos meses tumbaron dos mil hectáreas, el mismo problema está presente en la vía entre los municipios de Calamar y Miraflores”, puntualizó Meléndez Sáenz.

Segundo motor de deforestación, construcción de vías

El 92% del departamento de Guaviare es reserva forestal de la ley segunda de 1959, el 8% restante es zona sustraída, “pero hay muchos compromisos electorales en la región, usted llega, coloniza, deforesta, arma su finca y el estado les va llegando con las vías y a pesar de que el corredor vial no es muy representativo, sí crea un esquema de deforestación grandísimo”.

Frente al tercer motor de deforestación que amenaza no sólo el área protegida, también toda sus zonas circundantes, “es el de los cultivos ilícitos, no son espacios tan grandes, en pocos casos superan las diez hectáreas, pero sí son muchos, e incluso los tenemos dentro de Chiribiquete, regados por todo el departamento, incluso en el Yaigojé Apaporis.

El primer y el tercer motor de la deforestación, es decir, la ampliación de la frontera agrícola y la siembra de cultivos ilícitos están ligados a grupos armados al margen de la ley, disidencias de las FARC y el Clan del Golfo que penetran el departamento del Guaviare sin que nadie lo pueda evitar hasta el momento.

Frente a las alternativas productivas que requiere con urgencia el departamento, el director de la CDA, Corporación de Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico, afirma que “desarrollo no es todo, se habla de alternativas productivas pero que sin la comprensión del territorio lo que hacen es lesionar el medio ambiente, se habla de ganadería, de monocultivos, de ampliación de vías, cuando de lo que deberíamos estar hablando es de lo que tratamos de impulsar como autoridad ambiental, mercados verdes, ecoturismo, cultivos orgánicos con valor agregado al mercado, BanCO2 para que aportantes financien esas zonas de preservación”.

Chiribiquete, la “Capilla Sixtina” de la Amazonia

Cabe anotar, que las 18 millones de hectáreas que conforman la jurisdicción de esta autoridad ambiental en los departamentos de Guainía, Vaupés y Guaviare, están sujetas a la gestión de no más de 100 personas entre funcionarios públicos y contratistas, por supuesto no todos trabajan en control ambiental.

“No tenemos seguridad para salir a campo, salimos con el Ejército, el año pasado tuvimos un atentado en un operativo ambiental en el que perdió la vida un soldado del Ejército Nacional, los grupos ilegales han retenido personal nuestro en varias ocasiones, incluso hemos recibido panfletos en los que declaran objetivo militar a nuestros contratistas y funcionarios”, afirma César Humberto Meléndez Sáenz, director de la entidad.

Sin la coordinación de las diferentes instituciones del estado, Ejército, Fiscalía, Ministerio de Ambiente y CDA, Chiribiquete estará condenado a ser una inmensa isla rodeada por un desierto quemado, arrasado y deforestado que terminará inundando de incendios la “Capilla Sixtina” de la amazonia.

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