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Dos ejemplares de Cóndor Andino (Vultur gryphus) en el departamento de Santander al parecer fueron victimas de envenenamiento. La presencia de los animales en la Vereda Corral Falso, sector de La Playa, en el Municipio  Cerrito alertó a la comunidad que de inmediato buscó la ayuda de las autoridades, organizaciones  y el cuerpo de bomberos de la población.

Al lugar en el que se encontraban una hembra adulta y un macho juvenil, llegaron la Corporación Autónoma Regional de Santander Cas, y el cuerpo de bomberos del municipio la comunidad , acompañados de la  Fundación Neotropical organización que ha venido trabajando en el monitoreo y la investigación de la especie en el páramo del Almorzadero en Santander, quienes capturaron los animales para darles la atención necesaria y salvarles la vida, según le informó a Natural Press Fausto Sáenz, biólogo investigador de la Fundación.

Foto: Fundación Neotropical

“En cuanto fuimos avisados de la situación de los animales, realizamos inspecciones en los sectores cercanos al lugar del hallazgo en compañía de la comunidad,los bomberos y la Cas con el objetivo de evaluar si existían más cóndores afectados y al mismo tiempo, tratamos de encontrar la posible fuente de intoxicación con el fin de evitar que más animales se intoxicaran”. El investigador explica que el envenenamiento con carroñas es una de las prácticas que más riesgo genera para la conservación de la especie por lo que se hace necesario tomar medidas para que esta situación no se siga presentando teniendo en cuenta que el Cóndor Andino es una especie en peligro de extinción.

Hechos como estos se han venido presentando en el país, el pasado mes de enero dos cóndores fueron envenenados en la Sierra Nevada de Santa Marta en un hecho que lamentó toda Colombia, hoy nuevos ejemplares al parecer fueron intoxicados y las autoridades buscan determinar con análisis de sangre y tomas de muestra de los contenidos de los buches de qué tipo de veneno se trataba. Veterinarios expertos en manejo de cóndores como el chileno Eduardo Pavez y el colombiano Orlando Feliciano coincidieron con una gira de seguimiento a uno de los proyectos realizados con la Fundación Neotropical en la zona y también revisaron los animales.

Los dos cóndores están siendo controlados y debido al estado de la hembra y su situación, el Parque Jaime Duque está gestionado su traslado para que el animal tenga una atención especializada y pueda recuperarse para poder ser liberada nuevamente a la vida silvestre.

Para Sáenz, un investigador que ha venido trabajando por años con la especie,”el Páramo del Almorzadero en Santander, lugar en el que habita en estado silvestre esta ave amenazada de Colombia, es una zona de conflicto entre campesinos y el Cóndor Andino debido a que el animal puede llegar a atacar crías de ovejas y cabras”.

A pesar que los cóndores son animales carroñeros que liberan los ecosistemas de animales muertos y en estado de descomposición que pueden afectar a otras especies de enfermedades y contaminación, el ave es oportunista y en ocasiones busca alimentarse de crías recién nacidas o que son dadas a luz con algún tipo de enfermedad aprovechando que son dejadas a su suerte por campesinos y ganaderos que descuidan sus animales en zonas de alta montaña.

De la misma forma en que cóndores son afectados por carroñas, también osos, pumas y perros son victimas en una muestra de conflicto entre comunidades y depredadores explicó Sáenz.

Foto: Fausto Sáenz

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Cóndores en Santander

El Páramo del Almorzadero en Santander tiene una población de 30 cóndores en estado silvestre, cifra que corresponde al 10% de la población que se encuentra en todo el país según los datos de la Fundación Neotropical, quien ha venido liderando diversas iniciativas para el monitoreo y la conservación de la especie.

Censos, procesos de educación ambiental y  un proyecto de reconversión de ganadería extensiva que busca trabajar con la comunidad nuevas formas de cría de ganado y sus cuidados con el fin de minimizar los conflictos entre los campesinos y ganaderos y algunas especies depredadoras evitando que estas sean sacrificadas generando a futuro desequilibrios en los ecosistemas y pérdida de servicios ambientales hacen parte de la algunas de las estrategias que se ha manejado en el páramo del Almorzadero en Santander.

Con la captura de los animales la Fundación Neotropical y la Cas, buscan gestionar recursos o ayuda de otras instituciones y organizaciones para instalar dos transmisores satelitales que permitan hacer un monitoreo de los animales y de esa forma conocer sus sitios de anidación y rutas de vuelo entre otra información, con el fin de conocer más de la especie.

Hoy se hace un llamado de atención urgente a las comunidades para evitar el envenenamiento con carroñas que no sólo afectan a un ejemplar sino a muchos teniendo en cuenta que los cóndores comen en conjunto y se turnan jerárquicamente para alimentarse, lo que pone en riesgo a toda una comunidad que está en una categoría crítica de conservación en el país. Adicional al cóndor otras especies depredadoras también se pueden ver afectadas con las carroñas envenenadas lo que se convierte en un delito al afectar la fauna nativa del país y la conservación de las especies.

El cóndor en Santander  se ha convertido en un gran atractivo turístico teniendo en cuenta que en Colombia es una especie amenazada de la que quedan pocos ejemplares y verlas surcar los cielos es todo un privilegio.

 

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