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Ecuador, Chile y Perú podrían verse perjudicados por poca pesca y presencia de fenómenos de variabilidad climática más frecuentes como El Niño y La Niña.

Durante las últimas décadas, los eventos de variabilidad climática se han presentado con mayor intensidad, muchos investigadores no han creído en la hipótesis que afirma que el cambio en la temperatura del planeta generada por efectos antrópicos o humanos, esté acentuando los fenómenos de variabilidad climática, sin embargo una nueva investigación de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO confirma la influencia que podría tener la corriente fría de Humboldt sobre eventos como la Niña y el Niño y su influencia sobre la producción pesquera, mensaje que con seguridad llama la atención de la adaptación de los países a esta nueva arremetida planetaria del clima para el 2050.

El estudio explica como la Corriente fría de Humboldt que fluye en dirección sur a norte trayendo aguas frías desde la Antártida también conocida como corriente Peruana, produjo más peces por unidad de superficie que cualquier otro sistema marino; sin embargo, el cambio climático podría sacar a este sistema fuera de su actual estado favorable de productividad, advierte  la FAO.

Esto podría significar cambios significativos para los países que más se benefician de este sistema como Chile, Ecuador y Perú–países pesqueros con una alta calidad en sus recursos icticos con un revés en el futuro como consecuencia de la presencia cada vez más continua de eventos climáticos como El Niño y La Niña permitiendo grandes cambios en los regímenes de las pesquerías y una disminución general de la abundancia de plancton.

Y es que la relación entre los peces, el planton y los cambios de temperaturas en las corrientes son claros. En la mayoría de los ecosistemas marinos, los animales  y plantas que van muriendo, se descomponen y sus nutrientes se hunden y permanecen en el fondo del mar, fuera del alcance de los seres vivos que en su mayoría viven próximos a la superficie y pasan a alimentar miles de organismos que viven en las profundidades.

Mientras tanto, en ecosistemas influenciados por la corriente fría de Humboldt se da un proceso que se denomina afloramiento, es decir, la recirculación de los nutrientes hacia la superficie, es distinta, los animales que se mueren se quedan en la superficie donde plantas microscópicas los pueden aprovechar y transformar en materia viva utilizando la energía de la luz del sol. Pero a su vez, varias de esas especies comerciales se alimentan del planton que les brinda toda la energía necesaria y las especies más grandes y también claves para la pesca se alimentan de esos pequeños peces con una enorme cantidad de nutrientes y energía.

Por eso la importancia de una corriente como Humboldt, porque el afloramiento que permiten estas corrientes frías es lo que genera la presencia de miles de peces de gran calidad y valor, pero su calentamiento limita las condiciones marinas, poniendo en riesgo la actividad.

El estudio realizado por la FAO,  proyecta una disminución general en la abundancia de fitoplancton y zooplancton para el SCH, como resultado de un agotamiento de nutrientes a gran escala en el agua subsuperficial, debido a un clima más cálido. Se espera que la extensión media del área rica en zooplancton disminuya en aproximadamente un 33 por ciento en las zona norte y central del SCH, y alrededor del 14 por ciento en el sur de dicho sistema marino.

Otro de los aspectos que también analiza el estudio, es una mayor estratificación (que ocurre cuando masas de agua con diferentes propiedades forman capas que actúan como barreras) y un fuerte calentamiento de la superficie de las aguas peruanas (y en menor medida de las aguas chilenas) ahuyentando los peces que dependen de las corrientes frías y sus ciclos de energía.

Mientras que el informe de la FAO Impactos del cambio climático en la pesca y la acuicultura: Síntesis del conocimiento actual, opciones de adaptación y mitigación advierte que estas proyecciones tienen un alto nivel de incertidumbre, sus consecuencias potenciales son considerables y los países deben considerar una serie de cambios de política para enfrentar ellos por lo que la adaptación a los cambios que propone el planeta son claves.

Foto Diario Alerta Económica

Foto Diario Alerta Económica

Un ecosistema marino clave

En promedio, 9,35 millones de toneladas de peces marinos, moluscos y crustáceos fueron atrapados cada año en Chile y Perú, de 2005 a 2015, con una tendencia decreciente notable, principalmente debido a la aplicación de planes de gestión más estrictos, pero también debido a la variabilidad climática y, en algunos casos, a la sobreexplotación.

La región norte-centro de Perú registró el 75 por ciento de las capturas totales, el sur de Perú y norte de Chile respondió por casi un 20 por ciento, y el centro de Chile aportó menos del 5 por ciento.

La publicación de la FAO indica que, según modelos globales, se pronostica una disminución moderada del potencial de captura de Chile y Perú para 2050, ya que el cambio climático puede reducir significativamente el éxito de desove de los pequeños peces pelágicos que captura el sector industrial.

Eventos más frecuentes de El Niño y La Niña

El sistema de la corriente de Humboldt es también la región donde los efectos de los eventos de El Niño y La Niña son más notables.Aunque no hay consenso sobre los cambios en frecuencia o amplitud estos fenómenos, se espera que los eventos extremos de El Niño y La Niña sean más frecuentes en toda la región en un clima cálido, mientras que evidencia del Plioceno temprano (hace 23 millones a 5.3 millones de años ), cuando las temperaturas eran más altas que las actuales, sugiere posibles condiciones permanentes de El Niño para esta región.

Qué hacer

Institucionalizar sistemas participativos de gobernanza, promover estudios científicos especializados y mejorar el monitoreo, por ejemplo, aumentaría la capacidad de adaptación de la pesca en pequeña escala para hacer frente al cambio climático.

Un control más estricto sobres las pesquería y una reducción de la capacidad pesquera a niveles sostenibles, particularmente de la pesca marina, podría tener un efecto social negativo a corto plazo, pero son medidas indispensables para salvaguardar la sostenibilidad a largo plazo.

Aumentar la proporción de peces para el consumo humano directo aumentaría la seguridad alimentaria y el desarrollo social y económico, mientras que el fomento de la acuicultura sostenible, reduciendo los descartes y desperdicios de pescado a través de políticas podría mitigar la reducción proyectada en la productividad del sistema de la Corriente de Humboldt.

El estudio también destaca que el uso de gas natural en lugar de combustibles pesados podría ayudar a mitigar la huella de carbono del sector pesquero, como lo haría la introducción de fuentes de energía renovables.

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