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Las tortugas vuelven a poner sus huevos donde nacen, primera hipótesis para empezar a construir la historia de la tortuga laud, (Dermochelys coriacea) que el 10 de abril llegó a desovar, dejando no sólo sus huellas sino sus huevos en las playas del hotel Irotama en Santa Marta, fenómeno que no ocurría en la bahía desde hace muchos años.

En plena oscuridad y con la dificultad con la que salen del mar estas tortugas que pueden pesar más de 500 kilogramos y medir hasta 180 metros, excavó en las arenas oscuras un hoyo enorme o nidada en el que depositó 100 huevos, que escondió después de un parto difícil y angustioso en el que demoró más de una hora.

Segura de haber dejado los huevos bien tapados y escondidos de los depredadores, volvió al mar con la misma dificultad con la que salió frente a los ojos de un espectador que sorprendido dio aviso a las autoridades.

La zona del desove fue cerrada y los huevos fueron depositados por el programa de Conservación de Tortugas y Mamíferos Marinos en incubadoras artificiales para garantizar su eclosión, nacimiento seguro de las pequeñas tortugas laud que serán devueltas al mar.

La temperatura de las nidadas artificiales o incubadoras cubiertas con arena para mantener una temperatura que permitiera la fijación del sexo de los neonatos, se mantuvo en 29.5 ºC con fluctuaciones para obtener machos y hembras de la nidada de 100 huevos de los cuales 22 no evidenciaron fecundación alguna.

Hace unos días salieron de sus huevos las primeras 32 crías luego de 60 días de incubación y se espera que eclosionen un total de 77 tortugas de una de las especies más amenazadas del planeta, para que sean devueltas al mar en la misma playa en dos meses, lugar al que las hembras después de 30 años quizá volverán, si logran llegar a edad reproductiva y no perecer entre depredadores naturales, la pesca incidental a la que están expuestas, la caza para su carne y miles de bolsas plásticas que confunden como alimento, entre otros factores que las tienen gravemente amenazadas en el planeta.

Según Aminta Jáuregui experta y líder del programa de conservación de tortugas marinas que vienen liderando La Universidad Jorge Tadeo Lozano, Mundo Marino, Petrobras y CORPAMAG, “de cada mil huevos de tortugas sólo 1 llega a la edad adulta de estos reptiles que llevan cerca de 110 millones de años sobre la tierra y que incluso superaron la extinción de los dinosaurios”.

Para la organización internacional WWF, La tortuga baula o laud es la tortuga marina de mayor tamaño y uno de los mayores reptiles vivientes. Las laud son una de las especies de tortugas marinas más migratorias, haciendo tanto cruces trans-Atlánticos como trans-Pacíficos. Son fácilmente distinguibles por su caparazón, con textura de cuero y no duro como en otras tortugas, y por sus largas aletas frontales.

Las laud tienen un sistema único de suministro de sangre a sus huesos y cartílagos. Esto ayuda a que su temperatura corporal permanezca varios grados sobre la temperatura del agua y le permite tolerar agua fría, de manera parecida a un mamífero. Pueden sumergirse a profundidades de hasta 1,200m; mucho más profundo que cualquier otra tortuga marina.

Análisis recientes de su ADN confirma que las poblaciones del Atlántico y Pacífico son linajes genéticamente distintos de una misma especie. A su vez, las poblaciones anidantes de baulas del Pacífico están separadas en dos poblaciones genéticamente distintas (poblaciones orientales y occidentales).

Las estimaciones recientes de sus números muestran que esta especie está declinando precipitadamente a lo largo de su ámbito, particularmente en el Pacífico durante los últimos veinte años: ahora permanecen tan sólo 2,300 hembras adultas, haciendo de la laud del Pacífico la población de tortuga marina más amenazada en el mundo.

La importancia ecológica de la laud está relacionada con el control que tiene como un depredador principal de medusas, al controlar naturalmente las poblaciones de medusas. La sobreabundancia de esta especie podría reducir las poblaciones de peces pues las medusas se pueden alimentar de larvas y reducir el crecimiento de la población de peces de importancia comercial. De esta manera, la presencia de tortugas laud beneficia a peces, pesquerías y personas.

No se ha calculado cuanto están perjudicando las bolsas plásticas a las tortugas marinas, pero la presencia de ellas en el mar hacen que estos reptiles las confundan con medusas y las consuman atascándose y permitiendo que al final mueran de inanición, por eso la importancia de mantener el control de bolsas pláticas en las ciudades costeras y hacer un manejo efectivo de los residuos sólidos para que no vayan a parar al mar.

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