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La Entomofagia no es otra cosa que el consumo de insectos comestibles como parte de la dieta de los seres humanos que se ha venido practicando ancestralmente por cientos de comunidades alrededor del mundo desde tiempos inmemoriales como complementos proteicos dietarios.

A pesar de que para algunos comer insectos sea algo impensable, garantiza la seguridad alimentaria de millones de personas, contribuye con la mitigación del cambio climático y por supuesto, reduce la presión sobre los ecosistemas estratégicos en todo el planeta como consecuencia de la ampliación de las fronteras agrícola y pecuaria.

El aumento de la población mundial, la urbanización y el crecimiento de la clase media en todo el planeta, aumentan diariamente la demanda de proteínas contenidas en alimentos de origen animal. En la actualidad millones de hectáreas en el planeta se destinan para el pastoreo del ganado bovino, especialmente y para el cultivo de productos agrícolas reservados para proveer de alimento a esos animales.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, en 2030 tendremos que alimentar a más de nueve mil millones de personas en todo el planeta, sin contar con los animales que se crían para sacrificio, mascotas y para usos recreativos. Las actividades de pastoreo y la agricultura a gran escala están degradando los suelos en gran parte del planeta, se han deforestado millones de hectáreas de bosque, mermando así los servicios ambientales que proveían.

Por lo anterior se deben buscar soluciones a los problemas planteados con alternativas de producción para la alimentación de esta población creciente.

Los insectos están en todo el planeta, se reproducen y poseen altas tasas de rápido crecimiento, se constituyen en un alimento nutritivo por su alto contenido de grasas, minerales y proteínas, su producción con fines alimenticios genera unos ínfimos impactos ambientales, casi nulos si se les compara con otros sistemas de producción de alimentos como la ganadería o la agricultura.

Pueden ser criados aprovechando residuos orgánicos como residuos alimenticios vegetales, se pueden comer enteros, molidos, en polvo o en forma de diversas clases de pastas combinándose con otros alimentos.

Adicionalmente pueden utilizarse como materia prima en la alimentación de aves de corral procurando así el levante mucho más sano de estos animales libres de alimentos químicos cada día más reevaluados por su composición y preparación.

Ventajas

  • Los insectos pueden convertir 2 kg de alimento en 1 kg de masa de insecto, mientras que el ganado requiere 8 kg de alimento para producir 1 kg aumento de peso corporal.
  • Los insectos utilizan mucha menos agua que el ganado tradicional. Los gusanos de la harina, por ejemplo, son más resistentes a las sequías que el ganado.
  • Los insectos son especialmente importantes como complemento alimenticio para los niños desnutridos porque la mayor parte de las especies de insectos contienen niveles elevados de ácidos grasos (comparables con el pescado). También son ricos en fibra y micronutrientes como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y zinc.
  • Los insectos plantean un riesgo reducido de transmisión de enfermedades zoonóticas (enfermedades que se transmiten de los animales a los humanos) como la H1N1 (gripe aviar) y la EEB (enfermedad de las vacas locas).
  • La cría y la recolección de insectos pueden ofrecer importantes estrategias de diversificación de los medios de vida. Los insectos pueden recogerse directamente del medio de manera sencilla. Apenas se necesitan medios técnicos o inversiones importantes para adquirir equipos básicos de cría y recolección.
  • La recolección y la cría de insectos pueden generar oportunidades empresariales en las economías desarrolladas, en fase de transición y en desarrollo.
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