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Por primera vez es capturada la imagen de un jaguar (Panthera onca) en el departamento del Tolima. Mientras la cámara grababa en el bosque, el jaguar jugaba con ella mordiéndola y curioseando.

La Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, en el marco del proyecto “Diagnóstico de Conflictos y Monitoreo de Mamíferos” ha instalado cámaras trampa en diversas localidades del departamento con el propósito de recolectar suficiente información que permita tomar las más acertadas decisiones con miras a la conservación de los ecosistemas en el departamento.

En esta ocasión, fue en el municipio de Mariquita en donde se confirmó a través de seis videos captados por una de las cámaras instaladas, la presencia de un ejemplar del felino más grande de América.

La presencia del felino coincide con el ataque a ganado bovino que algunos ganaderos de la región han reportado ante la autoridad ambiental. Sin embargo, lo que la captura de video evidencia es que “esto es una noticia muy positiva para el departamento y para el país, el avistamiento de esta especie supone una buena calidad de hábitat y unas buenas condiciones ecológicas para que se encuentre presente”, afirmó José Fernando González Maya, PhD., director de ProCAT Colombia, la organización experta en felinos en el país.

Y agregó que “en los videos se puede observar que el ejemplar es un juvenil, lo que también representa una muy buena señal, pues se demuestra que otros individuos pueden estar presentes en la zona garantizando el equilibrio de los ecosistemas presentes en la zona”.

Esta captura en video del jaguar en Mariquita Tolima, hace fijar la atención sobre la necesidad de la consolidación y fortalecimiento de corredores biológicos que permitan el intercambio genético entre ejemplares de la especie. En concepto de González Maya, “los corredores biológicos son fundamentales, no sólo para el jaguar, en general para la biodiversidad, es una de las mejores herramientas con las que contamos para poder articular las actividades humanas con la conservación de la biodiversidad en la medida en que permiten el intercambio de materia y energía, especialmente el intercambio genético entre los ejemplares que se encuentran en los remanentes de hábitats dominados principalmente por el humano”.

Los corredores biológicos permiten que la naturaleza funcione y que al funcionar, sustente la posibilidad de que las actividades humanas, como la agricultura y la ganadería tengan sustento en los recursos naturales, garantizando agua, fertilidad de los suelos, polinización y tantos otros servicios ambientales que están presentes en ecosistemas sanos.

“Para que un corredor biológico de jaguar funcione, debe ser un área considerable, pero sobre todo, con una gran cantidad de presas asociadas para sostener las poblaciones de depredadores y evitar que se presenten ataques a bovinos y animales de corral, lo que supone la disminución o desaparición de la cacería en estas zonas”, conceptuó el científico.

El jaguar es una especie que requiere de amplias zonas de caza y para su reproducción, cuando el área en el que se encuentra el jaguar es muy pequeña, el director de ProCAT considera que “el problema de las poblaciones aisladas y pequeñas es enorme y está relacionada con la endogamia y entrecruzamiento, es decir, cuando el número efectivo de individuos maduros en una población se reduce, se reduce también sus posibilidades de adaptación y resiliencia a cambios en el ambiente, se reducen las posibilidades de adaptación a cambios de hábitat por intervención, por disminución de presas o incluso ante fenómenos globales como el cambio climático”.

Esto quiere decir que el entrecruzamiento entre padres e hijos, entre hermanos, entre miembros de un mismo linaje genético, puede generar problemas congénitos que debiliten las poblaciones.

Es por esto que con el avistamiento confirmado del Jaguar por parte de la Corporación Autónoma Regional del Tolima, se incrementa la necesidad de crear corredores biológicos que sustenten la biodiversidad, y al mismo tiempo garanticen la salud de los ecosistemas que permiten la prosperidad de las actividades económicas y el bienestar social de las comunidades.

Foto José Fernando González Maya – ProCAT Colombia

Características de la especie

El Jaguar es el Felino más grande en América, posee una visión binocular nocturna y uñas retráctales, acostumbran comer aves, peces, ciervos, primates, y serpientes, entre otras de sus 96 presas conocidas, sus manchas son conocidas como ‘rosetas’ que le sirven como camuflaje al momento de cazar.

Poseen un agudo sentido de la vista, así como del oído y del olfato, son animales muy fuertes, inteligentes y hábiles ya que pueden llegar a cazar grandes presas como venados y dantas.

El peso de un Jaguar adulto va de 45 a 130 kg y no depende de subespecies, pues no existen, Panthera onca es la misma especie desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina, llegan a pesar 150 kg. las hembras son entre un 10 y 20 por ciento menos que los machos. Su longitud es de 1.70 a 2.30 m, y tienen una altura de unos 85 cm. Su cola mide entre 45 y 75 cm.

La esperanza de vida de un jaguar en cautividad es de 22 años. En el entorno salvaje probablemente es de 10 años, excepto en raras ocasiones que puede llegar hasta los 20 años.

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