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El concejal de Bogotá Jairo Cardozo, del movimiento Mira, se ha pronunciado respecto de sus objeciones a la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales del Salitre (PTAR Salitre) que tratará la tercera parte de las aguas residuales que se vierten hoy al río Bogotá y el director de la CAR Cundinamarca, Néstor Franco ha decidido responder a cada uno de los puntos expuestos por el cabildante distrital que se declara preocupado por las presuntas afectaciones ambientales y sociales como consecuencia de la construcción de esta planta.

El concejal manifiesta su incomodidad asegurando que “el debate ha tratado de desviarse para hacernos aparecer a nosotros como los enemigos de la descontaminación del río Bogotá cuando eso no es cierto”. En diferentes escenarios, aquellos que están a favor de la construcción de la fase dos de la PTAR Salitre, han manifestado que la planta como está en la actualidad no es eficiente, pues los habitantes de la ciudad capital producimos 21 metros cúbicos por segundo de los cuales, la única PTAR en Bogotá, trata apenas cuatro.

El ingeniero Anibal Acosta Pulido, director del Fondo para las Inversiones Ambientales de la Cuenca del Río Bogotá (FIAB), explica que “en este momento, la planta lo que hace es un tratamiento primario, es decir, lo que hace es colar algunos sólidos que vienen en el alcantarillado, sin embargo, el agua entra negra a la planta y sale negra de la planta, no cambia absolutamente en nada su composición fisicoquímica ni bacteriológica”.


Las descargas del alcantarillado, sin tratar, dan muerte fulminante al Río Bogotá
Acosta Pulido agrega que “con la ampliación y optimización van a suceder dos cosas, lo primer es que pasa de tratar apenas cuatro metros cúbicos por segundo a tratar 7,1, esa es la ‘ampliación’, pero la optimización es que pase de tratamiento primario a secundario y adicionalmente la ‘desinfección’, que permitirá que las aguas tratadas tengan cambios fisicoquímicos y bacteriológicos suficientes como para no contaminar el río Bogotá y puedan ser utilizadas en riego para cultivos”

Por su parte el director de la CAR Cundinamarca, Néstor Guillermo Franco González manifiesta que “no es cierto que la CAR esté desviando el debate, lo que hemos dicho claramente es que cada uno de los ciudadanos que vivimos en Bogotá estamos obligados a contribuir en la recuperación del río Bogotá, y dentro de esa recuperación, uno de los ejercicios más importantes es construir, ampliar y optimizar la PTAR Salitre, planta que desde los años 90 estaba dispuesta, señalada y ubicada en los predios del antiguo basurero El Cortijo y no es la CAR la que ha definido el sitio, ni la que promovió la urbanización en los alrededores”, puntualizó enfático el funcionario.

Cardozo Salazar advierte que él no está en contra de la descontaminación del río Bogotá, pero que “lo que no permitimos es que se pase por encima de la gente, que se le vulneren sus derechos fundamentales a la gente, acá hay una comunidad de 22 mil personas de la zona de influencia de la PTAR Salitre que se van a ver muy afectados”.

Franco González le responde al concejal de Bogotá que “nada más alejado de la realidad que asegurar que la CAR está pretendiendo violar derechos fundamentales de la gente, precisamente con este proyecto, con la ampliación y optimización de la PTAR Salitre, se están protegiendo los derechos fundamentales que tenemos los 11 millones de habitantes que están radicados en la cuenca al río Bogotá, estamos protegiendo el derecho fundamental a un ambiente sano, un derecho que ha sido vulnerado desde hace muchos años por todos los ciudadanos que contaminamos con las aguas residuales el río Bogotá, pero también un derecho vulnerado por las entidades que no actuaron en su oportunidad para construir de manera adecuada un sistema de tratamiento de aguas residuales”.

Otra de las múltiples razones que esgrime el concejal del movimiento Mira, Jairo Cardozo Salazar es la supuesta afectación de 22 mil personas asentadas en la zona de influencia de la PTAR por olores ofensivos, multiplicación de vectores y molestos ruidos que se pueden generar como consecuencia de la operación de esta infraestructura. Sin embargo, la CAR Cundinamarca garantiza que “aunque las preocupaciones del Concejal y de la comunidad son válidas y respetables, para descartar todas estas hipótesis y que todos tengamos la tranquilidad de que esto no va a suceder, la mejor fórmula es estar bien informados sobre cada uno de los procesos en la construcción y operación de la PTAR”, afirma Franco.


Cuerpo de agua ubicado en predios del antiguo botadero de basuras El Cortijo
“Cuando la planta se optimice, la tecnología que hemos escogido, de común acuerdo y por recomendaciones del Banco Mundial, garantizará la inexistencia de olores ofensivos, ruidos y vectores, de forma que la mencionada afectación que alega el concejal Cardozo es inexistente”, agregó el funcionario de la autoridad ambiental.

Otro de los argumentos que los opositores a la construcción de esta planta, exponen, es la destrucción de un humedal al que se conoce por el nombre de El Cortijo, nombre tomado del botadero a cielo abierto o basurero que existió en ese mismo lugar hace algunas décadas.

Camilo Moreno, un ingeniero industrial quien se ha manifestado en contra de esta infraestructura asegura que “en esta estructura ecológica donde habitan más de 50 especies entre aves, mamíferos, lagartos (reptiles), anfibios, insectos que son especies, tanto endémicas como migratorias, 40 especies de flora nativa y foránea”.

“Son 1,4 hectáreas de un cuerpo de agua cuyas características no son las mejores, demostrado en los diferentes análisis de laboratorio que hemos adelantado, ese pequeño terreno se compensará con 14 hectáreas de un humedal en el que la flora y la fauna podrán disfrutar de un hábitat en mejores condiciones”, afirmó Franco González.

Diferentes análisis de laboratorio se han adelantado para conocer la calidad del agua. los resultados en este informe técnico: https://humedalnuevocortijo.com/2016/09/05/estudios-de-aguas-lodos-y-subsuelo-del-humedal-o-zona-inundable-el-cortijo/
Estudios de aguas y lodos en El Cortijo. Acá los resultados:
https://humedalnuevocortijo.com/2016/09/05/estudios-de-aguas-lodos-y-subsuelo-del-humedal-o-zona-inundable-el-cortijo/

Y enfatizó que “entendemos que toda obra genera unos impactos ambientales, es por eso que se debe generar una compensación ambiental por los impactos que producirá la intervención de este terreno para la construcción de la PTAR, sin embargo, es clave aclarar, que los impactos que se van a ocasionar como consecuencia de la construcción, son infinitamente inferiores a los impactos que los vertimientos por la ausencia de la PTAR están generando en la cuenca en la que habitamos 11 millones de colombianos”.


Así se tiñen las aguas del Magdalena cuando el río Bogotá entra en su cauce.
Lo fundamental de esta discusión es que cada uno de los que habitamos en la cuenca del Bogotá, seamos conscientes de la responsabilidad individual que nos cobija, enviar por el alcantarillado pañales, colillas, preservativos, materiales higiénicos, aceites, medicinas vencidas, baterías, llantas viejas y toda la cantidad de basura que creemos que desaparece del universo por haberse ido de nuestra vista, es un muy importante aporte a la contaminación del río Bogotá.

El egoísmo e individualismo de los seres humanos es un enorme aportante al deterioro de nuestro planeta, todos estamos muy preocupados por la calidad del agua que recibimos, pero poco nos importa la calidad del agua que entregamos a quienes viven cuenca debajo de nuestras descargas.

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