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Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), esta enfermedad “crónica grave”, afecta a más de 125 millones de personas  en todo el mundo y aún no tiene cura, pero un estudio de la Universidad de Emory en Estados Unidos publicado en la Revista Nature, presenta la posibilidad de que un derivado del veneno de esta temible hormiga pueda usarse en tratamientos novedosos para combatir esta penosa enfermedad.

La solenopsina es un alcaloide que es el principal compuesto del veneno que causa tanto dolor por la picadura de este insecto, y tiene una gran similitud molecular con las ‘ceramidas’, compuesto que naturalmente cumplen una función de protección a la piel.

No sólo cumplen una función de protección a la epidermis, las ceramidas también repelen microorganismos que podrían potencialmente dañar nuestra piel como lo anuncian múltiples productos en el mercado, pero este compuesto tiene un problema, , la molécula es susceptible de degradarse en algo conocido como esfingosina-1-fosfato (S1P), un compuesto que puede estimular el crecimiento celular y producir inflamaciones.

Pues la similitud entre las moléculas de solenopsina (compuesto del veneno de la Hormiga de Fuego) y las ceramidas, es tan notoria que los científicos la utilizaron para crear dos análogos que no tienen la capacidad de convertirse en ‘S1P’.

Estas pruebas fueron realizadas en ratones de laboratorio y su resultado fue sorprendente al evidenciar que en los roedores en los que fue aplicada la crema con un 1% de compuesto activo, mostraron disminución en el grosor de la piel de hasta un 30% en relación con el grupo de control y un 50% menos de células inmunitarias que son susceptibles a la creación de escamas y picazón asociada con la Psoriasis.

No se tienen evidencias científicas de que el tratamiento tenga exactamente el mismo comportamiento aplicado a la piel humana sin embargo, este gran avance deja abierta la posibilidad a la investigación en humanos.

La enfermedad

Psoriasis es una enfermedad inflamatoria, no contagiosa, la característica principal es la aparición de placas de color rosado recubiertas de múltiples escamas que se desprenden fácilmente al rasparlas, por lo general se presentan en la parte posterior de la rodilla, en la parte interior del codo, en la entrepierna y a veces en la frente y el cuero cabelludo.

También puede afectar las uñas y causa dolores articulares especialmente en las manos, incluso puede tener repercusiones en lo psicológico, causar baja autoestima, depresión y problemas en las relaciones interpersonales debido a que es una enfermedad que afecta nuestro físico y nuestra imagen.

Los factores agravantes o precipitantes están la genética, traumatismos sobre la piel, infecciones respiratorias, diabetes e incluso algunos desinflamatorios como la ‘Indometacina’.

 

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