Comparte en:

Mucho se ha hablado de la “sexta extinción masiva” sobre la cual, muchos científicos coinciden que está sucediendo en este preciso instante, sin embargo, desconocemos qué tan diferente puede ser este evento de las anteriores y cuáles son los cuatro factores que hacen diferente a esta extinción de sus cinco predecesoras.

La inmensa mayoría de científicos de diferentes disciplinas coinciden en que durante los pasados 450 millones las extinciones masivas sólo han ocurrido durante cinco oportunidades, sin embargo, llama la atención que la sexta la está provocando una especie que sólo lleva en la tierra apenas 200.000 años desde que tenemos esta fisonomía moderna, el Homo sapiens.

En una publicación científica escrita por el profesor Mark Williams PhD., profesor experto en paleobiología de la Universidad de Leicester, se revelan las cuatro principales razones por las cuales esta extinción sería de proporciones inimaginables y nunca antes presentadas en el planeta.

La recuperación de cada una de las anteriores extinciones masivas le tomó al planeta entre 10 y 30 millones de años, de 40 a 120 veces más tiempo del que lleva el humano moderno caminando por el planeta.

Sin embargo, el profesor Williams afirma que “no tiene sentido repartir culpas por lo que está sucediendo” y agregó que en lugar de repartir culpas, deberíamos “reconocer que nuestro impacto es un cambio de juego en este planeta, que todos somos responsables y que tenemos que convertirnos en administradores de la naturaleza, como parte de él, en lugar de comportarnos como niños arrasando una tienda de dulces”.

Williams y su equipo investigador concluyeron que los cambios impulsados por la humanidad no sólo llegarían a convertirse en una nueva era geológica, conocida como el antropoceno, también podrían generar cambios fundamentales en la tierra sólo comparados “con el auge de los microbios o el cambio posterior a organismos multicelulares”.

Para el investigador Peter Haff PhD., de la Universidad de Virginia e investigador de la Universidad de Duke, los cambios a “escala planetaria ya han comenzado, lo que no se sabe es cuánto tiempo durarán: si serán simplemente una breve y única excursión en la historia de la Tierra, o si persistirán y evolucionarán hacia un nuevo estado planetario, geológicamente duradero”.

El Caballo Blanco

Cabalgado por el jinete de “La Conquista” en la sexta extinción masiva el primer caballo es, considerado por este estudio científico, como “la homogeneización global de la flora y la fauna”, la propagación de especies introducidas, no nativas e invasoras.

Los sapos de la caña en Australia, las ratas en las Galápagos, los gamos europeos en Norteamérica, el pez león en el caribe, los pinos nórdicos en Suramérica, las pitones reticuladas en La Florida y tantos otros ejemplos por todo el planeta dan cuenta de la expansión de especies que no pertenecen a los determinados ecosistemas que se ven afectados en su funcionamiento por la presencia de los nuevos ocupantes.

Todos los ecosistemas en el planeta obedecen a un delicado equilibrio que garantiza el flujo de la energía y la materia de tal forma que su producción y la red trófica sea sostenible en el tiempo. Con la introducción de especies invasoras, se acaba con la posibilidad de esa funcionalidad.

El Caballo Negro

Montado por el jinete que representa el hambre, encontramos, según el estudio, que “una sola especie (Homo sapiens) se apoderó del 25–40% de la producción primaria neta y también de la producción primaria neta fósil (combustibles fósiles) para romper la barrera de la energía fotosintética”.

Somos el principal depredador del mundo siendo capaces de transformar la biósfera de tal modo que no tiene precedentes en la historia del planeta, “nunca antes se habían trasladado animales y plantas a una escala global en todo el planeta. Nunca antes una especie ha dominado la producción primaria de la manera en que lo hacemos”, afirmó Williams.

Consumimos mucho más de lo que la tierra está en capacidad natural de producir y a un ritmo tal que animales y plantas se ven desplazados por la demanda de recursos primarios para nuestra alimentación. La deforestación de bosques alrededor de todo el planeta para la siembra de monocultivos y pasturas para el ganado significan la destrucción del hábitat para otras especies confinándolas, en el mejor de los casos a pequeños parches en donde tienen que subsistir antes de la extinción definitiva, como ha sucedido con cientos de especies en el planeta.

El Caballo Bayo

El binomio entre el Caballo Bayo y el jinete de la muerte representa la “evolución dirigida por el hombre de otras especies”, los autores del artículo consideran que la manipulación genética está derivando en la modificación drástica de las dinámicas de la naturaleza tal y como funciona de manera nativa y original.

No sólo la domesticación de plantas y animales para lograr satisfacer las necesidades que la civilización requiere, conduciendo a la muerte a comunidades enteras, extinguiendo especies y poniendo en riesgo la salud de ecosistemas enteros en todos los continentes, también la modificación genética de los genomas mediante la selección artificial debilita las poblaciones de todas las especies en todo el planeta de manera directa e indirecta.

La muerte cabalga sobre el lomo del caballo bayo a pasos agigantados, el impresionante impacto global que genera la cría de ganado, la modificación genética artificial de los productos provenientes de los cultivos masivos de diferentes especies y los híbridos creados a partir de caprichos y codicias humanas ponen en riesgo a tantas especies que “jugar a Dios”, se considera uno de los cuatro jinetes de la sexta extinción masiva.

Caballo Rojo

El jinete de la guerra se aferra al lomo de un caballo rojo, representando a la aparición y superposición de la Tecnósfera por encima de la Biósfera según el el estudio adelantado por los diversos autores.

Foto tomada de: www.biodiversidadla.org

El profesor Haff definió a la tecnosfera como “el sistema tecno-social global que consume energía y que está compuesto por seres humanos, artefactos tecnológicos y sistemas tecnológicos, junto con los enlaces, protocolos e información que unen todas estas partes”, pero para simplificar y entender cómo es que la aparición de la tecnosfera es considerado el cuarto jinete, el profesor Williams, afirma que “los animales y plantas domesticados, así como los humanos, son parte de la tecnosfera, estos son, en efecto, fabricados por la tecnosfera para su propio uso sobre la base de planos genéticos apropiados de la biosfera”.

Y Haff agregó que “hemos llegado a un punto en el que la tecnosfera ya genera su propio tejido vivo, integrándose así con la biología”, sin embargo para Erle Ellis Ph.D. en biología vegetal de la Universidad de Cornell y coautor del artículo, difiere de ese término.

El profesor Ellis explicó que con ese término “pareciera que la tecnología es el elemento definitorio de la alteración humana del sistema de la Tierra, pero los humanos y las sociedades crean y sostienen tecnologías, no al contrario, aunque por supuesto, hay un estrecho acoplamiento de sociedades con tecnologías, pero el daño está en la ‘ultrasocialidad’.

Lo cierto es que en términos de tecnología, en los últimos 50 años se ha avanzado a un ritmo tan acelerado que los avances tecnológicos de 5.000 años anteriores palidecen.

¿Para dónde vamos?

Williams afirma que “aún no estamos en un evento de extinción masiva, y es muy importante enfatizar eso, porque significa que todavía podemos hacer cambios”, no es demasiado tarde, según el concepto de una gran cantidad de científicos que coinciden.

Es posible aún, evitar la sexta extinción masiva, pero son dos los factores primordiales que se requieren por parte de la especie dominante en el planeta, cambios en la manera cómo opera la sociedad son fundamentales en este sentido, pero tal vez el factor determinante es la manera cómo los humanos percibimos nuestra relación con la naturaleza.

El profesor Williams afirma que “se trata de reconocer que somos administradores de la naturaleza y que cada acción que hagamos tendrá un efecto en la biosfera en algún lugar, si a un nivel muy básico pudiéramos lograr que las personas hagan esa conexión, habríamos cambiado fundamentalmente el comportamiento humano”.

Comentarios