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Incentivar el consumo de Pez León (Pterois volitans), parece ser una de las más serias respuestas a la amenaza en la que se constituye la proliferación de esta Especie Exótica Invasora (EEI), pues si no crece el consumo de pez león, en unos años será lo único disponible en el mercado.

A través de la resolución 675 de 2013 que establece el Plan de Manejo y Control para el Pez León en el Caribe Colombiano y el Protocolo para su Captura, Extracción y Disposición Final, se pretende reducir drásticamente el número de ejemplares de esta especie tan nociva para la biodiversidad marina.

El Pez León es una especie exótica invasora carnívora, agresiva, venenosa y altamente nociva para la salud de los ecosistemas marinos, pues como todas las especies invasoras, modifican el delicado equilibrio existente en los ecosistemas y los frágiles vínculos que existen entre las especies nativas.

Al alterar el funcionamiento del ecosistema y las relaciones entre las especies existentes en él, se provocan cambios en su estructura y composición, se pierden definitivamente servicios ambientales que se derivan de los sistemas ecológicos, en ocasiones de manera irreversible, como consecuencia de ello, la dramática disminución o pérdida de poblaciones de especies silvestres, reducción de la diversidad genética e incluso la transmisión de enfermedades que pueden afectar tanto a la salud humana, como a la flora y fauna.

El Pez León fue reportado por primera vez en Colombia en la isla de Providencia en 2008, tan solo cuatro años después, pude ser encontrado desde Capurganá hasta La Guajira, adaptable a casi cualquier ecosistema se le ha encontrado no sólo en ecosistemas rocosos y arrecifales, también se puede hallar en fondos arenosos y areno fangosos, adicional a ello, se ha adaptado a aguas someras, pero también a aguas profundas, el ejemplar reportado a mayor profundidad fue encontrado alimentándose a 300 metros de profundidad.

El Pez León no sólo amenaza los ecosistemas que invade, se convirtió en un grave problema para la salud humana por la posibilidad de inocular su veneno a bañistas, buzos y turistas, incluso causando graves afectaciones socioeconómicas, pues compite por el alimento con especies objeto de la pesca comercial desplazando poblaciones de peces y crustáceos como la langosta, aptos para la pesca amenazando la seguridad alimentaria y la economía de las zonas costeras del país.

Características del Pez León (Pterois volitans)

Esta especie es originaria del Indo-Pacífico y se alimenta principalmente de peces, aunque en su dieta también están los crustáceos y moluscos, es uno de los depredadores más voraces conocidos y puede llegar a alimentarse de presas de hasta dos tercios de su tamaño y consumir diariamente el 6% de su peso corporal.

Una de las características de este voraz depredador es su alta resistencia a largos períodos de inanición alcanzando períodos hasta de 12 semanas sin recibir alimento.

Una de las características más destacadas, es la presencia de espinas venenosas en sus aletas, sólo son venenosas las aletas dorsal, anal y pélvicas. El Pez león inocula su veneno en los depredadores a través de presión mecánica sobre las aletas, las cuales recogen una membrana que las recubre en el momento de la picadura y descargan todo el veneno.

La pinchadura con las espinas venenosas puede generar dolor extremo en articulaciones y el área afectada, hinchazón, náuseas, entumecimiento, debilidad muscular, dolor de cabeza, hipertensión, mareos, parálisis, dificultad respiratoria, fiebre, entre otros y en algunos casos hasta necrosis de la parte afectada. No se conoce ningún caso de muerte para los humanos por el veneno del pez león.

El veneno es una proteína que se desnaturaliza con el calor, por tanto la actividad del veneno puede ser inhibida colocando la parte afectada del cuerpo en agua caliente.

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