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A través de una investigación se afirma que los orangutanes (Pongo abelii) serían los únicos primates ‘no humanos’ que podrían “hablar del pasado”, lo que científicamente se ha denominado la “referencia desplazada”, compartiendo esa habilidad cognitiva y social, sólo con la especie humana (Homo sapiens – sapiens).

Adriano R. Lameira PhD., de la Universidad de St Andrews, afirma que “una de las características definitorias del lenguaje es la referencia desplazada: la capacidad de transmitir información sobre algo que no está presente o sobre un evento pasado o futuro”.

La ‘referencia desplazada’, es definida por el lingüista estadounidense Charles F. Hockett como las “cosas que están remotas en el espacio o en el tiempo (o ambas cosas)” y es precisamente eso lo que prueba el nuevo estudio adelantado por Lameira que los orangutanes pueden hacer.

El experimento

Los investigadores cubiertos por mantas con distintos patrones de estampados, una blanca, otra con dibujos geométricos, la tercera, moteada y finalmente la última con un estampado de rayas de tigre, se arrastraron por el suelo bajo siete hembras de orangutanes que se encontraban en los árboles de las selvas de Sumatra. Cada aparición duró exactamente dos minutos y luego se retiraba el estímulo.

Observaron que las hembras, al percatarse de la presencia del posible depredador en el suelo del bosque de Ketambe, guardaban absoluto silencio y sigilosamente iniciaban el ascenso por las ramas de los árboles. De las 24 veces que se presentaron ante las hembras de orangután, sólo en una oportunidad se registró el aviso de peligro mientras el “depredador” estaba presente, en las otras 23 ocasiones, el aviso se retrasó en promedio siete minutos y en el caso de una hembra en particular, lo retrasó hasta 20 minutos.

Foto: Adriano Reis e Lameira

Foto: Adriano Reis e Lameira

La señal de peligro que advierte sobre la presencia de un depredador, en los orangutanes, es un particular sonido que se asemeja a un beso humano muy sonoro, estas hembras guardaron prudente silencio ante la presencia del depredador y al desaparecer el aparente peligro, ellas hacían una “referencia desplazada” a su presencia para advertir sobre la visita indeseada varios minutos después de su desaparición.

Imagine que, en su ausencia, un desconocido ingresó a su casa y el único que estaba era su perro, él no podría comunicarle la identidad de quién irrumpió en ese lugar, independientemente de que lo recuerde o no. Ahí está la diferencia con los orangutanes que la investigación develó que, al contrario de su perro, ellos tienen la capacidad de comunicar con “referencia desplazada”.

Básicamente lo que se demostró es que las madres orangután tienen la capacidad de guardar un prudencial silencio ante la presencia de un depredador y pasado lapso de tiempo, comunicar que aquel depredador ‘estuvo’ por allí, lo cual indica que eventualmente nuestra capacidad de transmitir eventos del antes y del después, pudo haber nacido a partir de un antiguo homínido relacionado con las especies Homo sapiens – sapiens y Pongo abelii; humanos y orangutanes.

El lenguaje como característica única del humano (hasta ahora)

El estudio publicado en la Revista Science Advances, afirma que el lenguaje como tal, es exclusivamente humano, a pesar de que el mundo natural está lleno de ejemplos de comunicación, como “la semántica, la sintaxis, la transmisión cultural de señales, la capacidad de aprendizaje de la señal, prevaricación y engaño, arbitrariedad y efectos de audiencia”.

Sin embargo, nunca antes se había observado la “referencia desplazada” en ningún animal no humano. En los monos de vervet (Chlorocebus pygerythrus) especie ampliamente distribuida por el África subsahariana, “ocasionalmente se producen llamadas de alarma en ausencia de depredadores, estas llamadas han sido interpretadas como casos de engaño táctico, no de referencia desplazada”.

Sólo existe una evidencia de Referencia Desplazada en grandes simios pero por conductas aprendidas por señalamientos referenciales que han adquirido posterior a una intervención humana, pero nunca antes en la naturaleza de forma espontánea ante un estímulo determinado.

Este experimento deja inmenso aporte hacia la discusión que durante siglos ha entrelazado a científicos de todas las corrientes sobre el origen del lenguaje como capacidad cognitiva de los humanos. Podríamos, como lo manifiesta el doctor Lameira, tener un ancestro común, humanos y orangutanes, que haya dado el primer paso para la construcción del lenguaje como herramienta evolutiva.

 

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