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La grave situación ambiental que actualmente se vive la Región de los Lagos en el sur de Chile y que ha dejado miles de especies marinas muertas por efecto de la marea roja según el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura SERNAPESCA, ha sido desvirtuada por investigadores de la Universidad de Concepción que consideran que la crisis está relacionada directamente con la industria salmonera.

Nicolás Araya y Paula Cárcamo, igualmente miembros del área Socio ambiental de la Fundación Crea, expusieron en la publicación La Industria Salmonera como eje central de la crisis socio ambiental en el sur de Chile, como las mortandades y varazones de diversas especies de organismos marinos en diferentes localidades de la costa oeste de Chiloé, han generado diversos cuestionamientos e incertidumbres desde la ciudadanía y la comunidad científica, relacionada directamente con los vertimientos de la industria salmonera al mar aprobados por SERNAPESCA, permitiendo la proliferación de las dos especies tóxicas de microalgas que producen la conocida marea roja.

Según los investigadores, “ frente a lo anterior, se debe señalar que no existe registro de grandes mortandades o varazones de invertebrados marinos por acción de marea roja en Chile” primer argumento que desvirtúa la teoría poco técnica de la autoridad de pesca de muertes de animales marinos por la marea roja, y afirman que: “si bien la marea roja es un fenómeno natural, en nuestro país, se asocia a dos especies tóxicas que producen toxinas muy potentes que bloquean los impulsos nerviosos, causan parálisis en los intoxicados y pueden ser letales perteneciente a los géneros Alexandrium y Dinophysis. Alexandrium Catenella y Dinophysis sp.

Pero el verdadero centro de la investigación argumenta, “como las condiciones ambientales que favorecen las floraciones de algas nocivas están relacionados con los altos niveles de temperatura, radiación y nutrientes, como también con la ausencia de vientos”. Según los investigadores las características ambientales descritas, asociadas a eventos como “El Niño” ayudan significativamente en la floración excesiva de las algas mortales.

La relación de los efectos ambientales y las causas humanas están generando una presión ambiental provocada por el cultivo de grandes densidades de salmones criados en jaulas en medio del mar sureño sin las consideraciones sanitarias necesarias, asociadas a que restos fecales y de alimento no consumido se incorporen de manera artificial al ambiente. Los salmones son alimentados con concentrado de harina de pescado y constantemente son tratados con antibióticos por la proliferación de hongos, todo esto está relacionado con su impacto a las aguas marinas con altas concentraciones contaminantes.

Carbono y fósforo se acumulan bajo las jaulas, explican los biólogos, mientras que el nitrógeno queda disuelto en la columna de agua. “Estos aportes que no son naturales datan de hace más de 20 años, por lo que es innegable el escenario de eutrofización fenómeno que se presenta ante la pérdida de oxígeno en las aguas costeras de Chiloé, lo que ha resultado en cambios de la composición de especies, perdidas de diversidad, y en este escenario de condiciones de Niño, pueden estar favoreciendo el crecimiento de algas no deseadas”.

Las causas del segundo fenómeno de marea roja más grande del mundo están divididas, mientras Araya y Cárcamo lo relacionan con la contaminación de la industria salmonera y las condiciones ambientales como El Niño, académicos de la Universidad de Chile, Austral, Católica y Andrés Bello concuerdan que esta hipótesis no se sostiene y que nada la justifica.

Así se ve la merea roja en el sur de Chile Foto internet
Un error humano pudo ser la estocada del conflicto

Las condiciones ambientales y los impactos humanos causados sobre el mar como consecuencia de la industria salmonera en el país, no está siendo considerado por las autoridades que en mayo pasado, autorizaron los vertimientos de 9 mil toneladas de desechos de la industria al mar en Chiloé por el “agotamiento de las posibilidades de reutilización, reciclaje o tratamiento de los desechos”, autorizando así el vertimiento, según un informe dado a conocer por la misma entidad.

Sin embargo, en el mismo documento oficial según lo explica la investigación, Salmon Chile A.G. un día antes de la autorización, pide poder verter 11 mil 600 toneladas de salmón argumentando que “las plantas procesadoras ya no daban abasto y que sacarlas por vía terrestre implicaba un grave riesgo a la salud de las personas por el deterioro de las mortalidades”, para lo que el servicio planteó la “posibilidad de contar con una medida excepcional para disposición de la mortalidad de peces en descomposición, teniendo en cuenta que se encontraban en un sector costero y cercano a centros urbanos, con el consiguiente peligro para el medio ambiente y los serios riesgos incluso mortales para la salud de los operarios, así como de los funcionarios de SERNAPESCA.

En medio de la polémica que ha desatado el estudio, Leonardo Guzmán, jefe de la División de Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), le explicó al diario La Tercera, que: “el tema de los salmones y la marea roja no tiene relación, ni siquiera temporal, porque la marea roja se inició a mediados de enero en Aysén, y de allí se extendió hacia el norte. Y (el vertimiento de los salmones) fue ejecutado por 11 embarcaciones, seguidas con GPS. Por lo tanto, se sabe con claridad que llegaron a 130 kilómetros de la costa para depositarlos”. A Pesar de lo anterior, no hay claridad en los informes presentados de lo que argumenta Guzmán, y se pretende hacer una investigación con varias instituciones que puedan aclarar la situación.

Pese a las diversas hipótesis que se exponen sobre el tema, la investigación de Araya y Cárcamo concluye como la cantidad de materia orgánica presente en el mar como consecuencia de un mal manejo de la industria salmonera, son un ejemplo de la falta de regulación y responsabilidad al modificar las condiciones biológicas del océano, que definitivamente ha incrementado la proliferación de las algas mortales en el país poniendo en riesgo la salud humana y acabando con cientos de especies marinas que integran el espectáculo más dantesco de una crisis ambiental de la que se venía hablando en el país y que hoy deja ver sus consecuencias no sólo en la muerte de miles de animales, “también en la historia de un extractivismo puro, donde no solo se separa a la gente de las artes de convivencia natural como la pesca artesanal, sino que la expropia del trabajo mancomunado y de su cultura” concluye la investigación que hoy tiene en vilo a SERNAPESCA que será demandado por el municipio de Ancud en la Región de los Lagos como principal perjudicado.

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