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Colombia, el país con mayor biodiversidad del mundo por metro cuadrado es poseedor de inmensas riquezas naturales, diversidad de ecosistemas, de fauna, de flora, un territorio bendecido con incalculables recursos naturales y dentro de su extensa geografía sobre sale un lugar que se conoce como el Chocó Biogeográfico, territorio con una riqueza natural, étnica y cultural incalculable e incomprendida.

Cuando se escucha el término “Chocó Biogeográfico” se tiende a pensar que hace referencia al departamento que lleva su mismo nombre, sin embargo, este territorio abarca geográficamente mucho más que esto, se extiende desde los que se conoce como la provincia del Darién en Panamá, abarcando el Golfo de Urabá en el Caribe Colombiano hasta parte de la república del Ecuador, incluye dentro de su distribución el valle medio del Río Magdalena y sus afluentes Cauca-Nechí y San Jorge.

Cuenta con los más diversos tipos de ecosistemas propios, manglares, ciénagas, bosques inundables, bosques secos, húmedos y nubosos, y páramos que son enclave de la más rica diversidad de condiciones climáticas y de especies de fauna y flora.

Son casi 190 mil kilómetros cuadrados de altas concentraciones de vida natural en un territorio incomprendido en el que habitan cerca de dos millones y medio de personas y que no ha sido observado hasta la fecha con el respeto, la reverencia y dignidad que merece, una compleja mixtura de planicies fluvio-marinas, llanuras aluviales, valles estrechos y empinados y escarpes montañosos, hasta una altitud de cuatro mil msnm en Colombia y más de cinco mil msnm en Ecuador de donde nacen innumerables ríos que vierten sus aguas desde la cordillera occidental hacia el Litoral Pacífico en su mayoría, San Juan, Atrato, San Jorge, Cauca – Nechí, son algunos de ellos.

No siendo suficiente con la gran cantidad de agua que desciende generosa desde las altas montañas de la cordillera occidental, bañando las planicies y valles, el Chocó Biogeográfico es conocido como uno de los lugares más húmedos y lluviosos del planeta, uno de los puntos más húmedos está en el municipio de López de Micay en el departamento del Chocó, con más de 13 mil milímetros de lluvia por año, el punto con menor pluviosidad es de tres mil mm/año, para hacerse una comparación, la ciudad de Bogotá tiene una pluviosidad anual de cerca de mil milímetros de lluvia por año, mientras la ciudad de Santiago en Chile el de 365 mm/año y la de Buenos Aires en Argentina es de 1050 mm/año. El lugar más lluvioso del planeta se encuentra en el chocó Biogeográfico, en el municipio de Lloró, son cerca de 16 mil mm/año los que bañan constantemente a esta población del pacífico colombiano.

Pero no sólo en agua es rica esta región, si se trata de biodiversidad, el Chocó Biogeográfico alberga más de nueve mil especies de plantas vasculares, 200 de mamíferos, 600 de aves, más de 100 de reptiles, 120 de anfibios y los científicos consideran que en un solo árbol de más de 50 metros de altura se pueden encontrar más insectos que los hallados en toda el área de las Islas Británicas que corresponden a más de 250 mil kilómetros cuadrados.

Es característico el olvido, desatención y desapego del gobierno de Colombia por el Pacífico colombiano, los mandatos políticos durante siglos han ignorado las necesidades de sus habitantes, pero tal vez este sea un factor que ha permitido que, al ser habitado por etnias indígenas y afro que han desarrollado culturas caracterizadas por tener prácticas de intervención amigables con la naturaleza, que los ecosistemas se conserven.

A pesar de lo anterior, la fiebre del oro, maderera y su posición geoestratégica han provocado que los planes de desarrollo que ponen en grave amenaza la riqueza biodiversa poniendo sobre aviso a las autoridades ambientales y las organizaciones conscientes del inmenso patrimonio que alberga el Chocó Biogeográfico.

El Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico Colombiano, IIAP, realiza año tras año ingentes esfuerzos por generar conocimientos en referencia a las particularidades de la composición biogeográfica de esta inmensa zona del país, sin embargo, las disposiciones, recursos y voluntad política en el país más biodiverso del mundo, aún no son las mínimas necesarias, mucho menos las esperadas para garantizar a través de la investigación, difusión y socialización, cada una de las situaciones que garanticen la conservación y perpetuación de la vida y los recursos renovables.

Lo anterior hace imperativo que cada ciudadano se interese en conocer las particularidades de las riquezas naturales que hacen parte de nuestra soberanía como segmento del patrimonio nacional.

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