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Así como la Kriptonita, el mineral que debilitaba a Súper Man anulando sus poderes hasta acabar con él, es el hongo Bd en la naturaleza y tan poderosas como el súper héroe más amado de la historia, son dos especies de ranas colombianas capaces de soportarlo y vencerlo porque son  inmunes a él.

Los anfibios fueron los primeros animales que pasaron del agua a la tierra y también son los primeros que están desapareciendo de ella. Causas antrópicas y la presencia en el planeta de un fenómeno que los afecta, una popular enfermedad conocida como la quitridiomicosis, transmitida por el hongo microscópico Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), los ataca, los recubre hasta inmovilizarlos por completo hasta secarlos provocándoles un fatal infarto. Esta enfermedad ha sido catalogada por la ciencia como una de las principales causas actuales de la declinación de anfibios en el mundo y su extinción masiva.

La curiosa enfermedad ha llamado la atención del planeta y la ciencia, no sólo por haber exterminado 200 especies en cascada, también porque ranas coloridas y vistosas como las conocidas arlequín o payaso, se ven tristemente afectadas por el hongo que las cubre, acabando rápidamente con sus poblaciones.

En Colombia, un país con 814 especies de anfibios registradas según el Instituto Humboldt de las cuáles 367 son endémicas (especies restringidas al país),es preocupante la limitada  información existente sobre el impacto del hongo Bd. Sin embargo, los resultados de  muestreos extensivos  confirman la presencia del letal hongo en 43 localidades al occidente del país y las afectaciones sobre 12 familias taxonómicas, dejando ver la amenaza que implica la presencia del hongo, su afectación y repercusión global.

Un de las tantas preguntas que se hacen los investigadores es si, ¿la resistencia al contagio de la enfermedad estaría en los anfibios que la hospedan, el medio ambiente que habitan o las características del agente transmisor?

La respuesta definitiva aún es un misterio que la ciencia intenta resolver, pero Colombia se une al reto y avanza en investigaciones al respecto añadiendo piezas a este rompecabezas inconcluso de villanos y especies con súper poderes que se resisten a desaparecer.

Lo interesante es que en Colombia, según los estudios, hay ranas que serían como súper héroes, súper ranas que vencen algo así como el poder de la Kriptonita equivalente al poderoso Bd.

Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) Foto: Instituto Von Humboldt - Universidad de los Andes - Colombia

Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) Foto: Instituto Von Humboldt – Universidad de los Andes – Colombia

Un equipo de expertos compuesto por colombianos y estadounidenses descubrió que dos ranas de los Andes colombianos, que comparten el mismo hábitat de reproducción, conviven con el hongo Batrachochytrium dendrobatidis(Bd) sin presentar registro de disminuciones de sus poblaciones o signos clínicos, demostrando una asombrosa tolerancia y coexistencia con el hongo, considerándose portadoras asintomáticas. ¿La razón? Comunidades de bacterias presentes en su piel que las han hecho inmunes y resistentes como una armadura.

Los resultados del estudio, liderado por Vicky Flechas, investigadora adjunta en las Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, fueron compilados en The ISME Journal, revista especializada en todas las áreas de la ecología microbiana.

La súper  ranas son las especies, sabanera (Dendropsophus labialis) y cohete (Rheobates palmatus), las cuales cuentan con una alta presencia de Bd en individuos juveniles de las dos especies, y cuyas intensidades de infección se han mantenido bajas debido, probablemente, a dos mecanismos de defensa presentes en la piel: microbios y moléculas formadas tras la unión de varios aminoácidos (o péptidos) capaces de inhibir el crecimiento o eliminar el hongo.

Para Vicky Flechas, “algo que no se había probado experimentalmente era cómo los péptidos antimicrobianos que secretan las ranas a través de las glándulas de su piel ayudaban a estructurar comunidades de bacterias. Nosotros esperábamos encontrar que estas moléculas mataran gran parte de las bacterias, pero descubrimos que, por el contrario, promovían su crecimiento”.

En sus páginas, el análisis destaca las asociaciones íntimas que todos los organismos vivos establecen con microbios para juntos convertirse en una unidad de selección natural. De esta manera, los macroorganismos ofrecen microhábitats para que se instalen complejas comunidades microbianas que influyen en el estado de salud de sus anfitriones, a través de interacciones mutualistas o parasitarias. Todos se colaboran con todos para vivir.

Los microorganismos juegan un papel importante en muchos procesos, por ejemplo, en la transformación, captación de nutrientes y defensa contra patógenos; y también en la predisposición a diferentes enfermedades.

En consecuencia, una mejor comprensión de estos seres diminutos (solo visibles al lente del microscopio), su dinámica y los factores que determinan el establecimiento y estructura de la amalgama bacteriana podrían conducir a estrategias de control de una gran variedad de enfermedades, entre ellas quitridiomicosis.

R.palmatus. Foto: Instituto Von Humboldt - Colombia

R.palmatus. Foto: Instituto Von Humboldt – Colombia

¿La solución a la vista?

Una de las estrategias más prometedoras para el tratamiento de animales infectados y la prevención de disminución de comunidades de anfibios por causa de Bd, se desarrollaría a través del uso de microorganismos que potenciarían el sistema inmunológico y que podrían, además, ser usados como probióticos que permitirían caracterizar y estudiar poblaciones de bacterias y microcosmos, asimismo su capacidad de colonizar la piel de las especies infectadas y limitar así el crecimiento del patógeno.

Adicionalmente, otros estudios han demostrado que las moléculas formadas tras la unión de varios aminoácidos de un amplio rango de especies de anfibios inhiben el crecimiento de Bd bajo condiciones de laboratorio, por lo cual una probable respuesta a la crisis se daría mediante la composición de estas moléculas de defensa de la piel, las cuales determinarían si los animales pueden o no resistir la quitridiomicosis en condiciones naturales.

Por ahora, esta investigación colombiana sugiere un enfoque más integral para comprender mejor las consecuencias que la enfermedad puede tener en diversas especies y ambientes, y de esta manera informar sobre posibles esfuerzos de mitigación.

Mientras tanto, se adelantan estudios a especímenes depositados en las Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, en Villa de Leyva, recolectadas en las décadas del 70, 80 y 90 con el fin de intentar determinar cuándo llegó el hongo y cuándo estalló la epidemia en el país.

 

 

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