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El mono Tití Cabeciblanco, (Saguinus oedipus) es una especie endémica de Colombia, recientemente fue elegido como símbolo de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 y es una especie amenazada

Esta especie fue declarada En Peligro (EN) en 1973, tras la permisividad del estado colombiano ante la sustracción de entre 20.000 y 40.000 ejemplares de su hábitat natural con fines de investigación biomédica en los Estados Unidos.

En la actualidad, las más graves amenazas que sufren estos pequeños primates, son la desaparición de su hábitat como consecuencia de dos factores principales, el primero de ellos es la ampliación de la frontera agrícola y pecuaria, cada día se deforestan más hectáreas de bosque para convertirlos en cultivos de diferentes productos o pastizales para el ganado, el segundo factor que contribuye con la desaparición del hábitat natural del Tití Cabeciblanco es también la tala del bosque para utilizar la madera como combustible o materia prima para la construcción de viviendas, corrales y otro tipo de infraestructura en la región.

A pesar de las graves amenazas a la supervivencia de las poblaciones de esta carismática especie, la Fundación Proyecto Tití, adelanta esfuerzos por proteger su frágil existencia. Durante los años 2005 y 2006, realizaron un censo con el propósito de conocer el estado de las poblaciones. Los resultados fueron desalentadores, fue por ello que inmediatamente solicitaron a la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), que declararan el Saguinus oedipus en la categoría de Peligro Crítico (CR).

La directora de la Fundación Proyecto Tití es Rosamira Guillén Monroy, una barranquillera que quiso compartir su historia con Colombia Crónica en este podcast en el que describió sus inicios en esta lucha de conservación, las particularidades de la especie y las acciones que se deben adelantar para evitar que una especie tan especial como ‘el rockero del bosque”, desaparezca para siempre del planeta.

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