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La valiente posición de Luis Gilberto Murillo Urrutia, nuevo ministro de ambiente y desarrollo sostenible le ha valido un sinnúmero de reconocimientos por parte líderes de opinión, como un funcionario decente que pretende darle un vuelco a la cartera que dirige desde hace apenas unas semanas y nombrar funcionarios verdaderamente técnicos que asuman los retos que se presentan en el sector ambiental, sin embargo, ‘hay que hilar delgadito’, para descubrir qué hay detrás del duelo entre los dos altos funcionarios de gobierno.

Con la oposición del Vicepresidente de la República Germán Vargas Lleras al nombramiento del ingeniero Rodrigo Suárez como director de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, se ha suscitado el más tenso ambiente que se recuerde en al sector ambiental en los últimos años, pues Luis Gilberto Murillo, recién posesionado ministro de ambiente y desarrollo sostenible no está dispuesto a ceder los nombramientos de los cargos técnicos del sector a intereses políticos como el que pretende Vargas.

Murillo Urrutia se ha mostrado muy renuente a ceder ante las presiones del segundo al mando en el gobierno de Juan Manuel Santos y cada día se hace más fuerte la hipótesis sobre la posible renuncia del jefe de la cartera ambiental de ser revocado el nombramiento de Suárez.

Sin embargo, fuentes cercanas al alto gobierno aseguran que no es el único que está dispuesto a renunciar si el presidente no le brinda su respaldo.

Al parecer el vicepresidente Vargas Lleras también se encuentra en una posición muy firme respecto a la conveniente continuidad de Iregui Mejía, Vargas, que se ha mostrado indiferente ante el proceso de paz que adelanta el gobierno nacional con las FARC, necesita de un pretexto para salir de la Unidad Nacional y dedicarse a los temas que realmente le interesan, como su agenda propia electoral y al parecer ‘la manzana de la discordia’, ‘el florero de Llorente’ es la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.

De tal suerte que al no ceder el presidente a sus pretensiones, se dedicaría a buscar desde ya la presidencia de la República para el próximo periodo, pero de ceder Juan Manuel Santos y sostener lo indefendible, es decir, a Iregui al frente de la entidad, Vargas continuaría construyendo e inaugurando carreteras y regalando viviendas, lo que le significa un valor inmenso a sus aspiraciones presidenciales.

En resumidas cuentas, ‘con cara gano y con sello pierdes”, se podría bautizar a este acto dentro de la tragicomedia de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.

En los círculos más cercanos al poder ambiental en el país se hacen varias preguntas: ¿cuáles serán los proyectos susceptibles de licenciamiento tan determinantes que no conviene que un funcionario con el perfil técnico de Rodrigo Suárez llegue a la Autoridad que expide las licencias?, es claro que la de la ANLA dependen los más grandes proyectos extractivos y de infraestructura en el país y que Germán Vargas necesita no sólo la celeridad que le ofrecía Iregui Mejía.

Otra de las dudas que asaltan el sentido común es: ¿será tanta la podredumbre que el sucesor de Iregui Mejía podría llegar a encontrar al interior de la entidad que no conviene dejar que se posesione alguien que tenga la honorabilidad de hacer completo el destape?

Otro de los implicados en esta situación que pasó de ser un pulso a ser un duelo entre el Ministro de Ambiente y el Vicepresidente de la República, es Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, ex director de la CAR Cundinamarca.

El círculo más próximo a la subdirectora de Evaluación de Licencias Ambientales, Martha Camacho, afirma que Ballesteros será el nuevo director de la ANLA como una medida salomónica del Presidente de la República para no ofrecer el respaldo total ni al ministro Murillo ni al vicepresidente Vargas Lleras.

Sin embargo al preguntar al mismo Alfred Ballesteros sobre el particular, afirma que “no aspiro a ser director de ANLA”, en diversos escenarios complementa que no ha postulado su nombre para ese cargo, ni lo ha llamado nadie para tal fin.

Lo único cierto es que el gobierno nacional permite y alimenta la incertidumbre del país sobre quién será el director de una de las más cuestionadas entidades en Colombia, gracias a las polémicas decisiones de su director saliente Fernando Iregui Mejía.

Fue el mismo Presidente de la República quien puso la hoja de vida de Suárez sobre el escritorio del ministro entrante de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y ahora es el mismo Presidente quien no se decide si ceder ante las presiones políticas de su vicepresidente.

Quedan dos preguntas en el tintero para que cada quién las responda según su criterio: ¿Gobierna Santos Calderón o Vargas Lleras?, ¿Estaremos regresando a la época de las ‘encrucijadas del alma’?

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