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40 años de una veda de Epífitas aun vigente, no fue tenida en cuenta al momento de aprovechar en el 2014 el bosque seco en el que se encuentra El Quimbo
El proyecto hidroeléctrico El Quimbo (PHEQ), propiedad de la empresa EMGESA que entró en funcionamiento a finales de 2015 con el propósito de generar el 5% de la energía eléctrica del país, lleva consigo uno de los lastres más grandes que podría tener cualquier proyecto hidroeléctrico en Colombia; el presunto aprovechamiento forestal ilegal de más de 3.000 hectáreas de bosque seco en el departamento del Huila.

La historia de incumplimientos, desatinos y permisividad inició en 2009 cuando el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial MAVDT, le otorgó licencia ambiental a la empresa EMGESA para desarrollar el proyecto localizado sobre la cuenca alta del río Magdalena en jurisdicción de los municipios de Garzón, Gigante, El Agrado, Paicol, Tesalia y Altamira al sur del departamento del Huila. La hidroeléctrica se desarrollaría en 8.500 hectáreas ubicadas en la Reserva Forestal de la Amazonía, en medio de ecosistemas de bosque seco, muy seco y pre montano con más de 324 especies de flora registradas según el Estudio de Impacto Ambiental EIA desarrollado por INGETEC.

Pero el aprovechamiento forestal o la extracción de todos los productos de las 3.230 hectáreas de bosque aprobadas en la licencia ambiental de El Quimbo, tenía una particularidad que no fue incluida convirtiéndose en uno de los desatinos más grandes del proceso, el área que debía intervenir la empresa, tenía una veda de aprovechamiento, transporte y comercialización de especies Epífitas (plantas como musgos, líquenes, quiches, lamas y orquídeas que crecen sobre otras plantas usándolas como soportes para su desarrollo) declarada por el INDERENA desde 1977.

Las Epífitas fueron vedadas evitando su uso, comercialización y transporte, hace casi 40 años según la resolución 0213 aún vigente, al ser consideradas muchas de ellas dentro de un grupo de especies únicas y endémicas en Colombia, con escasa existencia, que requieren un trato especial para su conservación.

Aprovechar cualquier bosque con especies vedadas, exige el levantamiento de la misma por parte del Ministerio de Ambiente teniendo como base un estudio realizado por la empresa que solicita la licencia donde se determine el número de especies que serán impactadas por la actividad licenciada, de forma que se puedan tomar medidas para su protección.

En su orden, el primer paso para hacer el aprovechamiento forestal estaba relacionado con la sustracción del área de reserva forestal protectora de la Amazonía consagrada en la Ley segunda de 1959 en la que estaban ubicados el 95% de los terrenos del proyecto que fueron declarados de utilidad pública para favorecer la construcción y operación de El Quimbo por el entonces presidente, Álvaro Uribe Vélez.

La sustracción, que se incluyó en el proceso de licenciamiento, debía exigir legalmente el levantamiento de cualquier veda, sin embargo en la licencia no se mencionó y por tanto no se hizo.

Cinco años después de haberse aprobado el proyecto que debió pasar por más de 8 modificaciones de licencia por los altos impactos ambientales que generaría y una dura oposición de las comunidades, la Procuraduría General de la Nación y la Corporación Autónoma del Alto Magdalena CAM, EMGESA estaba lista para el aprovechamiento forestal de las 3. 230 hectáreas de bosque secó único en Colombia en el 2014, con el fin de despejar de vegetación el vaso de la represa sin tener en cuenta la veda de Epífitas que estaba vigente y un año después llenar la represa.

Ante el hecho, la Corporación del Alto Magdalena, CAM, le solicitó a la ANLA Autoridad Ambiental que para eso momento había pasado a tener la responsabilidad del licenciamiento ambiental en el país, la suspensión temporal en junio de 2014 del aprovechamiento forestal hasta tanto no se tramitará el permiso de levantamiento de veda ante el Ministerio y la Dirección de Bosques y Ecosistemas.

ANLA, respondió un mes después, arguyendo que “la realización del levantamiento de la veda de las especies Epífitas no era una obligación de la licencia ambiental otorgada para El Quimbo a través de la resolución 0899 del 15 de mayo de 2009”, dejando al descubierto que la licencia nunca habló de una veda de Epífitas existente en el país y EMGESA inició el aprovechamiento en agosto de 2014.

Ante el choque de trenes entre ambas instituciones, La CAM le ordenó a EMGESA a través de la resolución 2134 del 20 de octubre de 2014, suspender el aprovechamiento forestal hasta tanto se diera cumplimiento al trámite de levantamiento de la veda, sin embargo, EMGESA hizo caso omiso de la decisión y ANLA permitió que la empresa aprovechara lo que estaba en veda.

Un año después, en mayo de 2015 y luego de haber aprovechado el 92% del bosque seco que integraba el proyecto, EMGESA hizo la solicitud de levantamiento de Veda ante la Dirección de Bosques del Ministerio de Ambiente, dando inicio al trámite que según Hilda Dueñas, docente de la Universidad Surcolombiana, e investigadora del Huila, “le faltó criterio técnico ante una decisión tomada justo siente días antes que se iniciara el llenado del vaso de la represa”.

Para ese momento, la Dirección de Bosques y Ecosistemas dirigida por María Claudia García Dávila, consignó a través de la resolución de levantamiento de veda, que en la visita técnica obligatoria para llevar a cabo el proceso, las especies de bromelias, líquenes, musgos, orquídeas y hepáticas sobre las cuales se viabilizó el levantamiento parcial de la veda, ocupaban tan solo un 0.06% del área de intervención directa del proyecto equivalente a 193 hectáreas de las 3.230 sobre las que se debía aplicar la medida.

Flor Nacional de Colombia se encontraba en el área inundada
Flor Nacional de Colombia se encontraba en el área inundada
La Resolución 1526 de 23 de junio de 2015, especificó que al no estar el proceso de levantamiento de veda en la licencia otorgada en 2009, no se hizo el trámite a tiempo y la empresa aprovechó el 99% del bosque.

EMGESA presuntamente actuó con dolo al hacer un aprovechamiento de un recurso que se encontraba vedado.

A lo anterior se suma que a través de la Resolución 0770 de 26 de junio de 2015, La ANLA hace el levantamiento de la medida preventiva impuesta por la CAM a EMGESA para evitar el aprovechamiento forestal siete meses atrás, permitiendo con la medida, usar el material restante y movilizarlo para llenar la represa dos días más tarde.

Pero ¿qué dice la empresa ante el supuesto incumplimiento y violación de la normatividad ambiental colombiana al aprovechar sin todos los permisos que obliga la ley, más de 3.000 hectáreas de bosque seco de importancia nacional con especies vedadas?

En entrevista concedida a Blu Radio, Lucio Rubio Director de EMGESA aseguró que la empresa había retirado 15 días antes del llenado, 250.000 metros cúbicos de biomasa gracias a un trabajo desarrollado durante los 18 meses anteriores. Para ese momento, quedó claro que EMGESA hizo aprovechamiento forestal sin antes hacer el trámite del levantamiento de la veda, argumentando al medio el 16 de junio de 2015 que: “con respecto a las Epífitas, la obligación es solicitar el permiso del levantamiento de veda y una vez levantada la veda hacer el monitoreo y el manejo de estas Epífitas, cosa que también se ha cumplido por parte de la Compañía”, pero ¿cuál fue el cumplimiento si el aprovechamiento inició 18 meses atrás y el permiso de levantamiento de veda se otorgó 7 días después de la entrevista y cinco antes del llenado?

La cobertura del Bosque seco en Colombia es de tan sólo el 9% de la cobertura original. Ahora existen miles de hectáreas menos porque se encuentran inundadas.
La cobertura del Bosque seco en Colombia es de tan sólo el 9% de la cobertura original. Ahora existen miles de hectáreas menos porque se encuentran inundadas.
Un proceso dudoso

Para Hilda Dueñas, la parcelación que permitió realizar el inventario para el levantamiento de la veda desarrollado se hizo en 322 parcelas equivalentes a 45 hectáreas, distribuidas en seis zonas de las siete planteadas para hacer el aprovechamiento. Del estudio se sacó el área cuatro, correspondiente a las pendientes que según la investigadora, es el lugar con mayor número de especies amenazadas y para EMGESA, un lugar que pone en riesgo a quienes realizaron los estudios.

Por su parte, Dueñas, afirma que “en las partes altas y zonas enclavadas se encuentran especies que el estudio para el levantamiento de la veda no incluyó” y asegura que “en otros lugares del embalse se han registrado Zamias huilensis, especies endémicas amenazadas y varias orquídeas registradas como Cattleya trianae (flor nacional en peligro de extinción), Cohniella aguirrei, Encyclia garzonensis de las que no se habla en el levantamiento parcial de la veda”.

Agrega que: “el levantamiento de veda no es claro o por lo menos es dudoso, no se especifican las especies por sus nombres científicos, no hay una identificación a nivel de especie e incluso, en el caso de las orquídeas, es necesario identificar subespecies y variedades pero la veda no lo contempla así”. poniendo en duda la calidad del proceso.

Un mes después de iniciar el llenado de El Quimbo, la ANLA abrió una investigación preliminar contra EMGESA por no aprovechar la totalidad del material vegetal del vaso de la represa tal y como lo impuso la licencia ambiental, sin embargo, nunca se habló del presunto aprovechamiento ilegal del bosque al no levantar la veda de las Epífitas. Hoy, ni el Ministerio de Ambiente, ni la ANLA, se han pronunciado sobre el hecho que aumenta la desaparición del bosque seco del que sólo queda el 9% en el país y amenaza a las Epífitas por la desaparición de sus hábitats.

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